Una verdad para hoy
“fueron oídas
las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; y él lo
hizo venir. y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de
él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. dijo Saúl a David: No podrás
tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él
un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era
pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba
algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su
boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería
y lo mataba. fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo
incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios
viviente. añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de
las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo
Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.”
1° Samuel 17:31-37
***
La historia de David y Goliat llama la
atención de muchos aspirantes a la victoria; es un relato inspirador, por
supuesto que sí, muchos soñamos alguna vez con ser ese pastorcillo que venció
al gigante. Hoy los gigantes siguen atormentando nuestra vida, pero la victoria
aun no aparece en escena.
Este fragmento de la historia nos enseña un detalle no
menor, el rey oye las palabras llenas de valor de David, pero siente que es un
jovencito inexperto frente al soldado gigante y se lo manifiesta; es en ese
momento cuando David comienza a contarle quién realmente es él que esta frente
a sus ojos y le dice:
“Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y
cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo
tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo
le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. fuese león, fuese oso, tu
siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos”
Aunque estas palabras no convencieron al
rey, ya que este nunca lo vio hacer tales proezas, para David era todo lo que
necesitaba saber, que el Dios que le dio la victoria en lo secreto lo haría
también en público.
Querido amigo, las batallas de la vida,
los gigantes, no se ganan declarando, proclamando o decretando, estas batallas
se ganan haciendo; Jesús nos enseña a buscar a Dios en lo secreto y él nos
recompensará en público; el apóstol Pedro dice que nos humillemos bajo Su mano Todopoderosa
y Él nos exaltará cuando fuere el tiempo. Los discípulos del Señor quisieron
sanar a un muchacho y no pudieron, Jesús les aclara con vehemencia que estos
géneros no salen sin oración y ayuno.
Los grandes hombres de Dios batallaron
toda la vida en lo secreto, por eso el Dios del cielo les permitió milagros
públicos. Cuando lleguen las victorias ocultas, las que nadie ve ni aplaude,
entonces también llegarán las públicas.
¡Señor nuestro ayúdanos a vencer los tormentos ocultos,
fortalece nuestra vida para acabar con los osos y leones espirituales de la
oscuridad, para luego alabarte porque tuya es toda la gloria por los siglos,
amén!
DEVOCIONAL MENSUAL
Pr. Jonathan Quilodrán
IBEP PAINE