CURACION DE CIEGOS EN JERICO

CURACION DE CIEGOS EN JERICO

Lección: Mateo 20:29-34 Texto: Hechos 26:18

INTRODUCCION

Sabemos que su ministerio cambió de localización geográfica, ahora aparecen otras multitudes y nuevos casos de personas que sólo habían oído el rumor por labios de otros, de lo que estaba sucediendo en Galilea. Veremos cómo dos ciegos reciben la vista por misericordia, demostrando Jesús que sí era quienes ellos afirmaron.

DESARROLLO

v.29-34) La Jericó de los días de Jesucristo y las ruinas que hoy se conocen están algo al sur de la Jericó del Antiguo Testamento. La que se menciona aquí estaba localizada unos 24 kilómetros al noreste de Jerusalén. Puesto que Jerusalén estaba a una altitud de más de mil metros más que Jericó, tenemos un hecho que arroja luz sobre Luc.10:30: “Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó”. Herodes el Grande, y más tarde su hijo Arquelao, había fortificado y hermoseado la ciudad, dándole un teatro, anfiteatro, villas y baños. Aun antes del reinado de Herodes I ya era un “pequeño paraíso”, con sus palmeras, rosedales, etc. Su clima invernal era muy agradable, por lo cual era muy adecuado para residencia invernal de un rey.

Sin embargo, al viajar desde Perea hacia el suroeste, al otro lado del Jordán, y así a Jerusalén, y a la cruz, vía Jericó, Jesús y su pequeña compañía no están preocupados principalmente de la belleza y esplendor de Jericó. Aunque sobre el corazón de Jesús hay una pesada carga indescriptible (Mat.20:17-19; Luc.12:50), no ha perdido su comprensión compasiva de las necesidades de los demás. REFLEXION PRACTICA : ¿Cuál es el foco principal hoy de los cristianos ? ¿Estamos preocupados de las necesidades espirituales de los demás, incluso dentro de nuestras congregaciones ? o sólo de nuestro buen vivir, pasar y disfrutar de lsa comodidades. No decimos que no se pueda, sólo analicemos lo que está en nuestro corazón.

Sin embargo, antes de entrar en la exégesis de los vv. 29–34 es necesario decir una palabra sobre el párrafo como un todo. Ha sido un verdadero festín por un lado, para los armonizadores y por otra parte los detractores, ya que Mateo habla de dos ciegos, mientras Marcos y Lucas hacen mención de uno, a quien Marcos llama Bartimeo. Además, según Mateo y Marcos el milagro ocurrió cuando Jesús y sus discípulos salían de Jericó; según Lucas, cuando se acercaba a Jericó.

En cuanto a la primera dificultad, ¿es posible que Marcos, que era el intérprete de Pedro, haya oído solamente la historia de Bartimeo? Por cierto, esta no es una verdadera solución; solamente traslada el problema de Marcos (y Lucas, que presumiblemente había leído Marcos) a Pedro. Por otra parte, el problema no es tan grave. No hay una contradicción real, porque ni Marcos ni Lucas nos dicen que Jesús devolvió la vista a solamente un ciego. Por lo demás, hay que admitir que no tenemos la respuesta: no sabemos por qué Marcos escribió y supongamos que Pedro habló, acerca de Bartimeo y no del otro ciego. Así que hermanos(as), nosotros tranquilos, no hay error.

Por otro lado según vimos geográficamente habían dos Jericó: por lo tanto, Jesús podría haber realizado el milagro mientras salía de una y entraba en la otra; un ciego pudo haber sido sanado cuando Jesús entraba en Jericó, el otro mientras salía; Jesús entró en la ciudad, la había cruzado y ahora iba saliendo. Mientras salía de la ciudad vio a Zaqueo en el árbol, y dijo al pequeño publicano que descendiera. Entonces volvió a entrar en la ciudad para pasar la noche en la casa del cobrador de impuestos. Según la solución propuesta, fue durante esta segunda entrada en la ciudad que ocurrió el milagro. Por eso Mateo y Marcos pueden decir que fue realizado mientras salía de la ciudad; Lucas, mientras se acercaba a ella. No nos abocaremos a resolverlo, sino a lo importante de estos versos.

Pasando ahora a la historia misma, como Mateo la relata, notamos que el material abarcado por su tema, La curación de los dos ciegos en Jericó, podría ser distribuido bajo estos encabezamientos: 1. su miserable condición (versos 29, 30); 2. su dificultad aumentada (verso 31a); 3. su persistencia digna de elogio (verso 31b); y 4. la maravillosa bendición que Jesús les otorgó (versos 32–34).

1) Su miserable condición

v.29-30. Como se acercaba la Pascua, no nos sorprende que siguiera a Jesús una gran multitud, probablemente de Perea y Galilea. Fuera de la ciudad, habiéndola cruzado Jesús de este a oeste, dos ciegos estaban sentados junto al camino. Esta no es la primera vez que Mateo relata la curación de dos ciegos (Mat.9:27-31). Sin embargo, no se puede hablar de duplicación en esta conexión, porque en cada versículo hay por lo menos un punto, con respecto al cual difieren las historias relatadas en ambos pasajes, como todo lector puede ver por sí mismo poniendo lado a lado los dos relatos.

Aunque los ciegos no pueden ver a Jesús, oyen el bullicio de la multitud, y al preguntar saben que es Jesús que va pasando. Entonces inmediatamente comienzan a gritar: “Señor, ten piedad de nosotros, Hijo de David”, mismo grito usado por los dos ciegos de 9:27-31. La expresión “Hijo del hombre” o “Hijo de David” deben tomarse en sentido mesiánico. Esto no significa que estos hombres en aquel tiempo ya tenían una apreciación plena del carácter espiritual del mesiazgo de Jesús. De ningún modo. Sin embargo, indica que estaban entre los pocos que podían dar una mejor respuesta a la pregunta: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” que la que podía dar el pueblo en general, según Mat.16:13-14.

Entonces, estos dos ciegos están implorando a Jesús que tenga misericordia de ellos. La situación era realmente deplorable. No solamente estaban ciegos, sino que, tomando una información de los relatos de Marcos y Lucas, eran mendigos. Para su sustento dependían de la generosidad de la gente.

2) Su dificultad aumentada

Verso 31 en su primera parte. La gente les advirtió que guardasen silencio.… No sabemos por qué la gente hizo esto. Posiblemente porque

a. La gente tenía prisa por llegar a Jerusalén y no quería que Jesús fuese detenido por estos mendigos;

b. La gente consideraba que estos gritos no armonizaban con la dignidad de la persona a quien se dirigían;

c. No estaba completamente preparada para oír que la idea “Jesús es el Hijo de David, el Mesías” se proclamase públicamente

d. Sabía que sus líderes religiosos no aprobarían esto.

3) Su persistencia digna de elogio

Verso 31 en su segunda parte. : pero ellos gritaban con más fuerzas: Señor, ten misericordia de nosotros, Hijo de David. Eso fue para su crédito, estuvo a su favor, ya que comprendían que si iba a venir ayuda de alguna fuente, tendría que ser del Hijo de David. REFLEXION PRACTICA : ¿ Somos insistentes hoy en nuestro clamor ?

4) La maravillosa bendición que Jesús les otorgó

32-34. Entonces Jesús se detuvo y los llamó: ¿Qué queréis que os haga?, preguntó. Ellos le dijeron: Señor, (deseamos) que sean abiertos nuestros ojos. Jesús, lleno de compasión, les tocó los ojos, e inmediatamente (los hombres) recuperaron la vista y le siguieron. Había llegado el tiempo en que Jesús ya no prohibía esta aclamación pública (como en Mat.8:4; 9:30; 17:9). Dentro de pocos días, por medio de sus sufrimientos en la cruz, mostrará a todos los que quieran verlo en qué sentido es verdaderamente el Hijo de David. Entonces se hará evidente el carácter de su oficio mesiánico, en lenguaje sencillo: cómo es nuestro salvador, aunque la mayoría aún se negará a aceptar la verdad.

Aquí Jesús se revela a sí mismo no solamente como todopoderoso, sino también como que es misericordioso en grado superlativo. Con mucha ternura pide a estos hombres que le digan, en público, qué quieren de él. Ellos son mendigos. ¿Están pidiendo limosna? La respuesta de ellos es la esperada: “(deseamos) que sean abiertos nuestros ojos”. Una vez más se nos asegura específicamente que Jesús no solamente les concedió su deseo, sino que hizo esto porque fue movido a compasión. Su corazón estaba en el acto. En esta compasión estaba el tierno “toque” de amor y poder. La vista les fue restaurada en forma inmediata y completa. Ahora todo es luz, y esto, podemos estar seguros, no solamente en el sentido físico, qué gozo y qué riqueza había aun en esto, sino también, por lo menos hasta cierto punto, en el sentido espiritual. La confianza que habían tenido en Jesús había sido recompensada.

CONCLUSION

Jesús no cambia ni lo hará, es el mismo Dios, lleno de amor y misericordia. En un mundo perdido en la oscuridad de su ceguera espiritual, nuestro corazón debe ser como el de Jesús. Confiamos y depositamos fe en Él, ahora que el tiempo se acerca, la iglesia de Cristo debe volverse a Él con clamor constante y veremos su actuar en medio de nuestras familias, congregaciones y en el mundo ciego. Sigamos proclamando que el Mesías ya vino y sigue dando vista a los que no ven. En otro momento estudiaremos que significa en profundidad Bartimeo y nos gozaremos, ya que no es sólo vista espiritual la que Jesús da, sino también quiebra o rompe la sabiduría de los que se creen tener alguna. Él es el Mesías verdadero de Isaías 53  y aunque el mundo y aún las religiones no lo quieran reconocer, Él volverá por los suyos para poder verle tal como Él es. Amén.

Referencias : Salmos 145:8, 146:8; Isa.29:18, 35:5, 42:16.

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

 

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