Lección: Mateo 21:28-32 Texto: 1°Corintios 15:58
INTRODUCCION
¿Usted cree que Jesús dejaría algo inconcluso o incompleto? Como
algunos dicen por ahí, que después hubieron unos sueños que revelaron unas
tablas que a Jesús le faltaron, creando así una religión falsa. No hermanos, a
Jesús no le faltó nada, Él fue perfecto en todo lo que realizó en esta tierra
para que así lo imperfecto tuviera alguna posibilidad. Para tener la verdadera
conciencia de la redención debemos leer desde Génesis a Apocalipsis en base a
lo diseñado por Dios en Jesús. Desde el comienzo del éxodo de los Israelitas al
salir de Egipto en adelante, está todo perfectamente diseñado, hecho y
profetizado para llegar a la redención final y así recuperar su familia real.
Esto incluye Judíos y griegos (Rom.1:16), a los gentiles que fuimos injertados
a ellos. No podemos ser soberbios y pretender ser los mejores o los únicos
(Rom.11:25). Dios trazó un plan de salvación perfecto para el remanente que siempre
estará en sintonía con Su Justicia, que es Su ley aplicada en nuestras vidas y
no hay otra manera. Por eso, el medio es la fe en Jesucristo. Si vamos uniendo correctamente
la Escritura y lo que esta diciendo Jesús en estas lecciones comprenderemos lo
que estos versos indican.
DESARROLLO
v.28-30) Estos versículos están unidos a los
de la clase anterior, es más, son la respuesta a la pregunta que no pudieron
responder los doctores de la Ley. La actitud de las autoridades hacia Juan el
Bautista, de los versos 24 al 27, son el vínculo. Aquí se plantea el carácter
inexcusable de esta actitud. ¿Qué pensáis (de lo siguiente)? Un hombre tenía
dos hijos. Fue al primero y le dijo: Hijo, ve a trabajar en la viña hoy. Pero
él respondió y dijo: No quiero. Sin embargo, después se arrepintió y se fue.
Entonces él fue al segundo y le dijo lo mismo. Este dijo: Sí, señor, iré; pero
no fue. A fin de hacer justicia a la idea central de la parábola probablemente
sea mejor abstenerse de transformarla en una alegoría. No hay que preguntarse:
“¿Qué representa la viña?”, etc. Hay que dejar que la historia se desarrolle en
la forma que Jesús la relató: El mismo dará la explicación en los otros versos
finales de la lección.
Así que notamos que el padre de dos
hijos pide a uno de ellos que vaya a trabajar en “la viña”. No es necesario dar
a “la” el sentido “mi”. Imagínese una situación similar hoy en día. ¿No es
natural que un padre asuma que no solamente él sino también sus hijos estén
suficientemente interesados en ese precioso terreno como para considerarlo la
viña de la familia, y no solamente suya en forma personal? La respuesta del
muchacho, “No quiero”, o “No quiero ir”, tiene también un sonido moderno. Los
hijos no han cambiado mucho a través de los siglos. Sin embargo, felizmente eso
se aplica aun a la reacción posterior del muchacho: posteriormente “se
arrepintió y fue”. Por una u otra razón se sintió mal por su tajante
negativa. Lamenta su brusca negativa y va a trabajar igual.
El padre entonces va con la misma
petición a su otro hijo. La reacción de éste es exactamente la opuesta. Su
respuesta, “Sí, señor, yo iré” (literalmente, “Yo, señor”) tiene el sabor de un
cumplimiento pronto y de buena gana, pero a nada conduce, porque finalmente no
fue.
REFLEXION PRACTICA : ¿ No le ha pasado esto con sus
hijos en algún momento ? Sólo comenten brevemente.
v.31-32) Jesús ahora se vuelve a sus oyentes,
los que se habían reunido alrededor suyo en el templo, particularmente a los
principales sacerdotes y ancianos (Verso 23) y pregunta:
31a. ¿Cuál de los dos hizo lo que el
padre quería? Ellos respondieron: El primero. La respuesta era tan obvia que,
si iban a dar una respuesta, esta era la única forma posible de hacerlo. La
“aplicación” les llega con una fuerza tremenda en la segunda parte del verso 31
y el 32. Jesús les dijo: Os aseguro que
los publicanos y las prostitutas están entrando en el reino de Dios antes que
vosotros. Porque Juan vino a vosotros en el camino de justicia y vosotros no
le creísteis; pero los publicanos y las prostitutas le creyeron. Sin
embargo, cuando visteis esto, ni siquiera os arrepentisteis después para creer
en él. Los publicanos, por las razones presentadas en conexión con Mateo 5:46, eran
despreciados por los judíos, especialmente por sus dirigentes. Se les
clasificaba junto con las rameras o prostitutas, mujeres de mala fama (Luc.15:30;
1° Cor. 6:15-16; Heb.11:31; Stg.2:25; Apo.17:1). Mateo usa esta palabra “prostitutas”
solamente aquí.
Los publicanos, por medio de su
codicia y extorsión, y las prostitutas por medio de su cruda inmoralidad,
habían dicho “No quiero” a la demanda de Dios. Eran como el primer hijo
de la parábola. Sin embargo, después, como resultado de la predicación de Juan
el Bautista, vea Luc.3:12, muchos “publicanos” se habían convertido. Ahora
aprendemos que las prostitutas también, probablemente en números considerables,
habían respondido favorablemente al mensaje de Juan (Mat.21:32). Habían sido
impresionadas por el “camino de justicia” de Juan: su propia conducta
justa unida con la conducta justa que él, como profeta de Dios, exigía del
pueblo, que se arrepintiesen; y lo hicieron.
Es digno de notarse, en relación con
esto, que ante la enseñanza de Juan deben haberse arrepentido muchos, no
solamente hombres. Más y más las puertas del reino se estaban abriendo también
a ellas (mujeres prostitutas) (Mat.27:55- 56; Mar. 16:9; Luc.7:36-50; 23:27;
Jn.4:7; 11:1; 12:1ss; Gál. 3:28). Estos publicanos y prostitutas arrepentidos
habían dicho “No queremos”, pero después se habían arrepentido, y habían creído
en el Mesías, que vino primero a los suyos.
Por el contrario, los líderes
religiosos de los judíos, hombres considerados como bien familiarizados con la
ley de Dios y que exteriormente se conducían de un modo como si estuvieran
diciendo constantemente: “Sí, señor, haremos todo lo que tú requieres de
nosotros, e iremos dondequiera que tú quieras que vayamos”, no lo hacían y no
iban. Era con respecto a ellos que Jesús iba a declarar: “Ellos dicen, pero no
hacen” (Mat.23:3). Recordemos lo que los Israelitas le dicen a Moisés en Exó.19:8;
32:1; Isa. 29:13. Habían rechazado a Juan (Mat.3:7-10), y aun la conversión
de los publicanos y las prostitutas por su predicación no había logrado cambiar
sus corazones y mentes. Por lo tanto, eran como el segundo hijo. Habiendo
rechazado al Bautista, ahora estaban en el proceso de conspirar el homicidio de
Aquel a quien Juan había proclamado. Y al responder: “El primero” (el primer
hijo hizo lo que el padre quería), ¡se habían condenado a sí mismos! Así que
los publicanos y las prostitutas estaban entrando en el reino de Dios antes que
estos líderes; esto es, aquellos estaban obteniendo las bendiciones del reino,
de las cuales, por propia decisión, estaban excluidos los hostiles principales
sacerdotes y ancianos y sus seguidores. En cuanto al término “reino de Dios”
(en Mateo, usualmente “reino de los cielos”), vimos algo en Mat.4:23; 13:43.
Aunque esta parábola de los dos hijos,
que se encuentra solamente en Mateo, no sea quizás tan conocida como muchas de
las otras, de ningún modo es menos importante. En realidad, apenas podría uno
imaginarse una lección más importante que la que aquí se enseña.
Referencias : Jer.44:16; Jonas
3:8-10; Isa.55:6-7; Hch.26:20; Heb.3:12; Apo.2:21.
Por supuesto, la lección es esta: El
hacer la voluntad de Dios es la única cosa necesaria. ¿No es esa la enseñanza
tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento? Isa.2:3; Mat.7:21-27; 28:20; Jn.15:14;Hch.5:29.
Y la voluntad de Dios es que los hombres en todo lugar se conviertan y
reconozcan al Señor Jesucristo como Señor y Salvador, para gloria del Dios
Trino ( 1°Cor. 10:31; 2° Cor. 10:5). En cuanto a la relación del Mediador con
aquel que lo envió, ¿no dijo él, “Mi comida es hacer la voluntad del que me
envió, y que acabe su obra” (Jn.4:34)?
Por lo tanto hermanos de este siglo
XXI, la base para entrar en la eternidad y estar junto al Creador por esa eternidad
es cumplir toda Su Ley, y como no podemos, Él mismo vino a hacerlo por nosotros
por medio del evangelio, y ahora por medio de la fe entramos a esa gracia. Seamos
como el primer hijo y no como el segundo, para que Él nos otorgue amplia entrada
a su viña cuando regrese por la higuera que tiene fruto. Amén.
APOYO ESTUDIO: IB MITEI