EL MAYOR MANDAMIENTO DE LA LEY

EL MAYOR MANDAMIENTO DE LA LEY

Lección: Mateo 22:34-40 Texto: Romanos 13:10

INTRODUCCION

Como hemos estudiado previamente, las preguntas capciosas con el fin de desacreditar a Jesús y su doctrina, por parte de todos sus oponentes religiosos, que tenían diametralmente diferentes y opuestas posiciones teológicas, siguen en estos versos haciendo sus encerronas. Lo hermoso de todo, es que el Maestro de maestros, siempre tendrá la perfecta respuesta, divina y terrenal, sobre todo cuando ésta, es respecto de la Ley de Dios, de quien Él es la misma Ley caminando en esta tierra, Él es la Justicia de Dios, que se revela en el Evangelio. Estos versos también los encontramos en Marcos 12:28-34.

DESARROLLO

v.34-36) Después de escuchar la gran respuesta anterior, que destruyó a los saduceos, los fariseos, enemigos de este grupo también, seguro su victoria les debió haber agradado, porque como Jesús, creían en una resurrección corporal, la doctrina que los saduceos negaban. Sin embargo, desde otro punto de vista muchos fariseos no pueden haber quedado complacidos porque no querían que se fortaleciera la influencia de su enemigo sobre el público en general. Así que una vez más se reúnen alrededor de Jesús a fin de probarlo. Sin embargo, esta vez no envían a algunos de sus discípulos, como en el v.15, y a algunos de los discípulos de los herodianos a Jesús, sino que lo interrogan más directamente, esto es, a través de uno de sus propias filas y de su rango. Y uno de ellos, experto en la ley, le hizo una pregunta para probarle : Maestro, ¿cuál es el mayor mandamiento de la ley? Cuando Mateo quiere decir algo sobre un maestro y experto en la ley mosaica, tomado en el sentido más amplio, usa la palabra escriba para indicar tal persona (Vea Mat.2:4; 7:28-29). Lo mismo hace Marcos. Lucas usa tanto escriba como experto en la ley (=“doctor de la ley”). Aquí, por única vez, la única excepción, Mateo escribe experto (doctor) en la ley (Como Zenas en Tito 3:13). No se sabe exactamente por qué hace esta excepción. Podría ser sencillamente por variación estilística. Otra posibilidad es que Mateo desea decirnos que éste era un experto en la ley que realmente merecía tal título. Como quiera que sea, recibimos una impresión favorable de este hombre, no solamente porque formuló una pregunta importante, por la cual Cristo de ningún modo lo reprende (como en el v. 18), sabiendo que eran sus enemigos más hostiles, sino también porque por propia iniciativa repite con aprobación la respuesta de Cristo, por lo cual también recibe un elogio (Mr. 12:32-34).Por este reconocimiento, que confirma Marcos, diremos que fue este fariseo un fiel representante que probaría a Jesús. REFLEXION PRACTICA : En cuanto a las leyes de Dios, ¿ que preguntas le hacemos a Jesús hoy ? o ¿quizás no lo hacemos, como estamos en la “dispensación de la gracia”?. Ya vemos que sería un error terrible, no incluir los mandamientos al evangelio. Hoy somos selectivos y a veces los mandamientos que no nos convienen, o estamos pecando, esos no los queremos tomar en cuenta. Sepamos hoy, que la “gracia” sin la Ley es una desgracia.

La pregunta hecha por este doctor en la ley fue una que se podía esperar de él y de los hombres que representaba. Los rabinos, consagrados al legalismo lleno de sutilezas, sostenían extensos debates sobre los mandamientos, discutiendo si alguno en particular era grande o pequeño, pesado o liviano (Mat.5:19). Así que era natural que con frecuencia debatieran la cuestión: “¿Cuál” de los 613 mandamientos, 248 de ellos positivos, 365 negativos, era “el grande”, aquí en el sentido de un superlativo, “el más grande de todos?”

 v.37-40)  Lo más maravilloso, es la respuesta de Jesús, la ordenaremos en letras.

a. Todo el deber del hombre, toda la ley moral y espiritual, puede resumirse en una sola palabra: amor. (Rom. 13:9- 10; 1°Cor. 13).

b. Este amor debe ser dirigido hacia Dios (Due 6:5) y hacia el hombre (Lev.19:18). En el Sermón del Monte la obligación de amar se plantea con mayor detalle (Mat.5:43-48; Mat. 6; y 7:1-12).

c. Corazón, alma y mente deben cooperar en el amor a Dios. El corazón es el eje de la existencia del hombre, el manantial de todos sus pensamientos, palabras y acciones (Pro.4:23). El alma, la palabra usada en el original tiene una variedad de significados, probablemente sea aquí el asiento de la actividad emocional del hombre; la mente no solamente es el asiento de su vida puramente intelectual sino también de su disposición o actitud. En el original hebreo de Deu.6:5, se lee “corazón, alma y poder (o: fuerza)”. Mr.12:30 tiene “corazón, alma, mente y fuerzas”. Luc.10:27. No se intenta establecer alguna diferencia esencial. No debemos tratar de excedernos en el análisis. Lo que se quiere decir en todos estos pasajes es que el hombre debe amar a Dios con todas las “facultades” con que Dios lo ha dotado.

d. El hombre debe usar todos estos poderes al máximo. Nótese el triple “todo … toda … toda …” El punto es que el amor sincero de Dios de todo corazón no debe recibir una respuesta a medias. Cuando Dios ama, ama al mundo; cuando da, da a su Hijo, o sea se da a sí mismo (Jn.3:16 que es bien sabido). Lo entrega; no lo escatima. Un amor más grande es imposible (Jn.15:13; Rom.5:6-10; 2°Cor. 8:9). Ciertamente la respuesta a ese amor no debe ser menos que la indicada en muchos versos enseñados por Pablo. (Rom.11:33-36; 1° Cor. 6:20; 2° Cor. 9:15; Efe. 5:1-2; Fil.2:1-18; Col.3:12-17.)

e. Este mandamiento se llama el mayor de todos porque hace un compendio de la más excelente respuesta al Ser más maravilloso, y es básico para todo otro amor genuino.

f. “Un segundo mandamiento que es similar a él” se parece al primero porque también requiere el amor. Además, este amor hacia el prójimo, que es portador de la imagen de Dios, fluye del amor hacia Dios (1° Jn.4:21; siempre enseñado por Jesús en Mat. 5:43; 7:12; 19:19).

g. Este mandamiento doble (amor a Dios y amor al prójimo) es la estaca de la cual pende toda la “ley y los profetas”. Quítese la estaca y todo se pierde, porque todo el Antiguo Testamento, con sus mandamientos y pactos, profecías y promesas, tipos y testimonios, invitaciones y exhortaciones, señala hacia el amor de Dios que exige la respuesta de amor a cambio.

CONCLUSION

Si nos damos cuenta, la respuesta de Jesús, resume los 10 mandamientos entregados en el Sinaí. Los 4 primeros (1° No tener dioses ajenos (A quién), 2° No tener imágenes (Forma práctica), 3° No tomar su Nombre en vano (Cómo), 4° Guardarás el día de reposo (Cuando); en Exó.20:3-11, apuntan a su respuesta resumida como el GRAN MANDAMIENTO. (SOLO A DIOS). Luego el 5° Honra a tu padre y tu madre (Los prójimos más cercanos), 6° No matarás, 7° No adulterarás, 8° No hurtarás, 9° No mentiras y 10° No codiciarás (Hacia el prójimo, que es cualquier otra persona). Estos 6 apuntan a no realizar ningún daño a otra ser humano, creado a imagen de Dios y si vemos la codicia al final, es porque esta regular la aguja hacia los 4 anteriores, ya que si alguien codicia algo, es capaz de matar, adulterar (no sólo con su esposa, sino hasta documentos), robar y mentir, para obtener lo que se desea. Todas estas leyes si se transgreden, dañan directamente al espíritu de la persona que los sufre. (Y A TU PROJIMO COMO A TI MISMO). El que realmente ama no quebranta estos mandamientos, que nos muestran el carácter de Dios, para que nosotros nos parezcamos a Él, si realmente somos su pueblo, sus hijos. Gracias Señor Jesucristo, por cumplir toda esta Ley por nosotros y ayudarnos por Su Espíritu Santo hoy a luchar contra nuestra carne. Debemos practicar estos mandamientos y así estaremos más cerca del reino, como le dijo Jesús es este doctor de la Ley. (Juan 15:9-10)

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

 

Articulos Relacionados

Últimos Articulos