Lección: Mateo 24:1-3 Texto: Lucas 21:7
INTRODUCCION
Es emocionante llegar a esta parte de
la Escritura, versos plasmados por Mateo, que para la historia de la Iglesia y todos
los creyentes (Judíos y gentiles) han sido de impacto escatológico en cada siglo
(Después de Cristo). Hoy, con más información, más claridad (dada por el Espíritu
Santo) podremos escudriñar el contexto histórico y gramatical del mismo. Por lo
anterior, la introducción de esta Escuela será más amplia. Disfrutemos juntos,
para la gloria de Dios.
TEMA : “La obra que me diste que hiciera”,
es el gran título desde el Capítulo 21 hasta el final de Mateo. En esta parte
vamos al subtítulo del “Gran discurso final” o “El sexto discurso de Cristo”, donde
se oyen y escriben las últimas cosas o sucesos de su ministerio.
En la clase anterior Jesús profetiza
el castigo sobre Jerusalén y sus habitantes, ahora amplía su verdad final a la
iglesia y el mundo en general. Sólo en este punto podríamos conectar el
Capítulo 23 con el 24. Aún cuando no existen muchas coincidencias con los demás
evangelios sinópticos ( por ser más reducidos), ya que Mateo, es mucho más
extenso que los demás, son vitales para la comprensión de los tiempos.
DIVISIONES :
1)
LA
OCASIÓN : Del verso 1
al 3 está la ocasión en que Jesús habla este gran y final discurso profético,
esto es, en el Monte de los Olivos y sólo frente a sus discípulos.
2)
LA
RESPUESTA: De los
versos 4 al 14, donde Jesús realiza una secuencia resumida, pero ordenada
de los acontecimientos futuros. Estos versos son magistrales ya que llegan
hasta este siglo.
3)
LA
GRAN TRIBULACION: De
los versos 15 al 28. Si la predicación en todo el mundo del evangelio
puede ser considerada como la primera de las dos señales preliminares
definitivas, entonces la gran tribulación, es la segunda. Ella ocurrirá
inmediatamente antes de la aparición de “la señal del Hijo del hombre en el
cielo” y su gloriosa (segunda) venida (Mat.24:29-30) y es prefigurada por los
dolores que esperan a Jerusalén.
4)
LA
REUNION DE LOS SUYOS:
Con fuerte sonido de trompeta los ángeles reunirán a sus elegidos de los cuatro
puntos cardinales (versos 29–31).
5)
LA
HIGUERA: Versos 32
al 35. Cuando veáis todo esto, la serie de acontecimientos que llegan a un
clímax con la aparición del “‘sacrilegio desolador” (Abominación desoladora en
la gran tribulación), saber que la caída de Jerusalén y su templo está cerca,
ya a las puertas. En cuanto a los judíos en general, Jesús predice que esta
generación o clase de persona no pasará hasta que “todo esto” (sucesos que se
extienden a través de todo el tiempo hasta la aparición del Hijo del hombre y
su venida en las nubes del cielo) ocurra.
6)
ESTAR
PREPARADOS : La
necesidad de estar siempre preparados, en vista del desconocimiento del día y
la hora de la venida de Cristo, se enfatiza en los versos 36 al 44.
7)
SIRVIENDO
AL SEÑOR : Del 45
al 51. Tal preparación significa fidelidad, servir al Maestro con amor y
lealtad. Esta verdad se presenta por medio de la parábola del siervo fiel y
prudente (que recibe recompensa) en contraste con el siervo infiel y malvado
(que es castigado).
Estos acontecimientos de
gran importancia, el juicio sobre Jerusalén (su caída en el año 70 d.C.), y el
juicio al final de la historia del mundo. Nuestro Señor predice la inminente
catástrofe de la ciudad como un tipo de la tribulación al final de la
dispensación. O para decirlo en forma diferente, al describir el breve período
de gran tribulación al final de la historia, que termina con el juicio final,
Jesús está describiéndola con colores tomados de la destrucción de Jerusalén
por los romanos. Cuando comencemos el Capítulo 25, haremos su división para ver
la unidad y conexión entre ambos capítulos (24 y 25).
En base la secuencia y
orden de estas 7 Escuelas, no queremos entrar en posturas teológicas de
escatología que producen diferentes interpretaciones, si no, dejar que la misma
Escritura y las palabras de Jesús, nos guíen por Su Espíritu a cada uno de
nosotros, sin provocar un conflicto con las enseñanzas que quizás adoptamos
como iglesia pentecostal en Chile, que tomaron mucho de la defensa de los
contra reformadores católicos del Siglo XVI, al desarrollar una teología
futurista, solo con el fin de defender al papa de turno, que estaba siendo
acusado o apuntado como el “anticristo” por parte de Martín Lutero (En lo cual
ya sabemos que no estuvo acertado). Es decir, que Dios nos lleve por su verdad
en base a los hechos reales que están ocurriendo frente a nuestros ojos en
estos momentos, con las guerras, pestes y demás noticias que llegan día a día.
Sólo diremos que la Iglesia de Cristo debe estar preparada, y lo está, en todo
tiempo, para su traslado a los cielos y así estar siempre con el Señor, nuestro
Mesías y Redentor eterno. Amén.
DESARROLLO
v.1-3) v.1) Jesús salió del templo y
se alejaba de él cuando se le acercaron sus discípulos para llamarle la
atención frente a los edificios del cual salía. Es martes, unos pocos días
antes que el Cordero pascual se ofrezca a sí mismo como expiación por los
pecados de su pueblo. Con toda probabilidad es al final de la tarde de este día,
de mucho trabajo y memorable. Es aquí cuando sus discípulos se le acercan con
el propósito de indicarle la atención de la belleza y grandeza del sagrado
edificio. Estos hombres estaban pensando en el templo, ya que Jesús acaba de
decirles: “He aquí vuestra casa os es dejada como lugar desierto” (Mat.23:38),
donde es razonable creer que la expresión “vuestra casa” quiere decir Jerusalén
incluyendo el edificio del templo. Es como si los discípulos estuvieran
diciendo: “¿Es verdad que toda esta gloriosa estructura va a ser enteramente
desierta en breve?”
v.2) En su respuesta Jesús dice “de cierto, de cierto os digo”,
es decir “Os digo solemnemente” (Mat.5:18). El sentido de la solemne declaración
probablemente sea: Que este complejo de edificios no solamente va a quedar
desierta; será completamente arrasado; la figura hiperbólica “no se dejará
piedra sobre piedra” indica el carácter exhaustivo de la destrucción. Acerca
del cumplimiento, veamos Mateo 22:7 en la parábola dicha anteriormente.
v.3) Y cuando él estaba sentado en el Monte de los
Olivos, los discípulos se le acercaron en privado y le dijeron: Dinos, ¿cuándo
sucederá esto, y qué señal (habrá) de tu venida y del fin
del mundo?. Podemos imaginarnos al Maestro cómo, mirando a través del
valle, se presenta una vista realmente fascinante a los ojos de la pequeña
compañía. Allí estaba el techo del templo bañado en un mar de gloria dorada,
con los hermosos patios dispuestos como terrazas y aquellos claustros de níveo
mármol que parecían resplandecer, brillando por la luz del sol poniente. Y
¡pensar que toda esta gloria está a punto de perecer! Seguro, frente a eso, las
mentes de los discípulos flaquearon y se tambalearon cuando le tomaron el peso
a la terrible predicción.
¡Toda
esta gloria! “Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra es el Monte de Sion,…la
ciudad del Gran Rey,…Andad alrededor de Sion, y rodeadla; contad sus torres.
Considerad atentamente su antemuro” (Sal.48:2,12,
13). Esto ciertamente era válido en un grado no menor con respecto
al templo varias veces ampliado y pródigamente adornado que Herodes I había
comenzado a construir. “No ha habido, en tiempos antiguos o modernos un
edificio sagrado que iguale al templo de ese momento, en situación o
magnificencia”. La literatura rabínica no es particularmente favorable a
Herodes. Sin embargo, acerca del templo de Herodes dice: “El que no ha visto el
edificio de Herodes jamás en su vida ha visto un edificio hermoso”. El templo por lo tanto, era un “orgullo
para Jerusalén” y por ende para los Judíos.
Con profundo silencio y tristeza
mientras meditan en las palabras de condenación pronunciadas por Jesús, es
cuando finalmente rompen el silencio cuatro discípulos: Pedro, Jacobo, Juan y
Andrés (Mar.13:3). Acercándose a él, le preguntan:
“Dinos, ¿cuándo sucederá esto y qué señal (habrá) de tu venida y del fin del
mundo?”. La forma misma en que se plantea la pregunta (¿ la yuxtaposición de
frases) parece indicar que, al interpretar las palabras del Mesías, estos
hombres (portavoces del resto de los Doce) han entendido que la caída de
Jerusalén, particularmente la destrucción del templo, significaría el fin del
mundo. En esta opinión ellos estaban en parte equivocados, como Jesús va a
demostrar en los siguientes versos. Entre la caída de Jerusalén y la
culminación de la era, la segunda venida, habría un extenso período. Sin
embargo, los discípulos no estaban completamente equivocados: había ciertamente
una conexión entre el juicio que se iba a ejecutar sobre la nación judía y el
juicio final en el día de la consumación de todas las cosas. Como ya se ha
indicado, el primero era un tipo, una prefiguración o un presagio del segundo.
Podríamos todos
preguntarnos lo siguiente : “¿Cómo podían los discípulos, para quienes tan poco
significaban las reiteradas predicciones de Cristo de su próxima muerte y
resurrección (Mat.16:21-22; Mar. 9:32; Luc.9:45;
18:34) preguntar acerca de su (segunda) venida?” Sin embargo, hay
que hacer una distinción entre una plena comprensión de una cosa y el estar
emocionalmente interesado en ella.[REFLEXION PRACTICA : Nosotros
ya sabemos que Jesús viene, ¿ pero estamos emocionalmente expectantes, anhelando
ese momento?] Los discípulos, es verdad, no pudieron entender en toda su
profundidad las predicciones de Cristo acerca de una resurrección de entre los
muertos, pero si algo de esta naturaleza iba a suceder, de modo que Jesús
resucitaría y entonces iría al Padre para sentarse en el trono, ellos querían
saber más al respecto; quizás, especialmente porque su Señor les había
prometido que volvería y ellos también se sentarían en tronos (19:28;
23:39). Acerca de la expresión “venida” o παρουσία en
Griego parousía : del presente participio de estar cercar, a la
mano, i.e. adviento (a menudo, retorno; específicamente de
Cristo para castigar a Jerusalén, o finalmente a los malos); (por implicación)
fís. aspecto: advenimiento, presencia, Venida, según el Diccionario
Strong, y de la palabra “fin” συντέλεια en Griego suntéleia : de sunteléo
(establecer, terminar, cumplir) ; completar por entero,
i.e. consumación (de una dispensación):fin, consumación.
Aunque hay que reconocer con franqueza
que esta no es una explicación completa de su condición mental de aquellos
hombres de Dios, puede aclarar la situación hasta cierto punto. De todos modos,
la pregunta que hicieron dio lugar al famoso discurso escatológico de su
Maestro, que tiene Israel , la Iglesia y la humanidad completa, frente a su
historia y verdad que el Eterno ya vio en base a su conocimiento anticipado de
todas las cosas.
CONCLUSION
Para dejar conclusión a las futuras escuelas
dominicales respecto de este último gran discurso de Jesús, sólo diremos que la
pregunta de sus discípulos fue tremendamente importante en la ocasión que se da,
ya que después de los 7 ayes para los fariseos y escribas, ahora Dios deja
profetizado claramente lo que le sucederá a él primeramente, en los siguientes
años (a esa generación), a sus discípulos, y se extiende, con su respuesta, al mundo
y la iglesia. No veamos a la distancia como cuando miramos de muy lejos una
región montañosa, que parece una sola, pero cuando nos acercamos, nos damos
cuenta que son dos o más y separadas por mucho. Así también son los acontecimientos
que Cristo está detallando en estos Capítulos 24 y 25. Dios nos de mucha luz hoy,
para estar listos. Amén!
APOYO ESTUDIO: IB MITEI