Lección: Mateo 22:41-46 Texto: Romanos 9:5
INTRODUCCION
Finalmente lo que siempre han querido
realizar los detractores de Cristo Jesús, hasta hoy, es asegurar que no es el
Mesías, menos que sea Dios y por esta razón sus argumentos son en base a
preguntas respecto de su doctrina y por ende su actuar. Ya que nuestra ética,
define nuestra moral, donde esta última es la aplicación de la primera. La
ética es la Ley de Dios en nuestra mente (si es que la tenemos, si realmente
somos sellados), que debiera dirigir nuestros actos concretos integralmente. En
estos versos finales del Capítulo 22 es el mismo Jesús, que hace una contra
pregunta para ir más profundo en esta definición. Podemos ver esto también en
los otros sinópticos de Mar.12:35-37 y Luc.20:41-44. Dios sea revelándose
cada día más en nuestras vidas.
DESARROLLO
v.41-43) En los dos primeros versos es Jesús,
quien al seguir conversando con fariseos
(no necesariamente los mismos de los versos anteriores, pero en un mismo auditorio),
y apoyándonos en Marcos que dice en Mar.12:35 que esto ocurre en el templo, seguro
el grupo que se reunió en torno a él era tan grande que algunos ya escuchándolo
se habían retirado, pero otros seguían allí. Un momento antes, en el resumen
que dio de la ley, Jesús puso todo el énfasis en el amor, como que es el
cumplimiento del Decálogo; ahora está poniendo este amor en práctica al dirigir
la atención de su auditorio a la fe en él mismo, porque sin esa fe y sin una
concepción correcta acerca de quien es Cristo, ningún fariseo (ni otra persona)
puede ser salvo (Mat.11:28-30; Jn.14:6;
Hch.4:12). La
pregunta fue ¿De quién es hijo el Cristo? ¿Qué pensáis
del Mesías? ¿De quién es hijo?. Aunque sabemos que la mayoría de las personas a quienes
se dirigió la pregunta del Maestro seguía endureciéndose, ¿no es posible que el
hombre a quien Jesús dijo: “No estás lejos del reino” (Mar.12:34) haya entrado
completamente en el reino al ponderar la pregunta de Cristo? No todos los
escribas y fariseos eran igualmente malos. No todos los líderes judíos
rechazaron permanentemente a Jesús (Mat.27:57; Luc.23:50, 51; Jn.19:38-39).
Pero a pesar de todo esto, nada puede hacer desmerecer el hecho de que Jesús,
al hacer que este tipo de auditorio, se enfrente cara a cara con la pregunta
más importante que jamás se haya formulado, está revelando su maravilloso amor.
Está conversando públicamente con estos hombres por última vez y por lo tanto
hace la pregunta más importante de todas.
La pregunta está planteada en un modo
de tercera persona, con el fin de que ellos puedan dar una pronta respuesta,
sin afirmar que Jesús es el Cristo, pero sabemos que se refería a su misma
persona. En realidad, la idea de que Jesús pudiera ser el Cristo les resulta
repugnante. El Mesías esperado ( “Mesías” en Hebreo=”Cristo” en Griego) era en
realidad el Hijo de David. Ellos sabían esto y lo enseñaban (Mar.12:35; Jn.7:42).
Además, hasta aquí estaban en lo correcto, porque esta es la enseñanza de la
Escritura (2° Sam.7:12-13; Sal.78:68-72;
89:3-4,20,24, 28,34-37; Amo. 9:11; Miq.5:2; etc.). Pero, ¡cómo odiaban ellos oír que Jesús fuera
llamado “Hijo de David”! (Mat.12:23-24; 21:15-16). Jesús no había puesto
objeciones a que se le llamara “Hijo de David”, no reprendió ni a los
discípulos ni a los niños cuando lo hicieron. Sin embargo, hay que purificar la
atmósfera. Las ideas terrenales que se habían unido al concepto “Hijo de David”
o “Mesías” tenían que ser quitadas. Llega el momento de preparar al auditorio
para oír y saber que lo que ellos entendían, era algo mucho mayor a eso. No
sólo es un hombre, sino que también es Dios!. Amén. Por eso comienza en el verso
43 haciendo otra pregunta que los llevará de lo conocido a lo desconocido, de
lo terrenal a lo celestial, de lo que están dispuestos a conocer a lo que los
dejará confundidos. Citando los Salmos donde David habló por Espíritu Santo. (2°Sam.23:2, Salmos 110:1)
v.44-46) Al desarrollar la explicación del
Señor Jesús, tenemos los siguientes puntos en estos versos.
1.
En la cita del Sal. 110: 1, no hay diferencia
esencial entre el original hebreo fielmente reproducido en el texto griego de
la LXX, por una parte, y la versión de Mateo, por la otra. Si con el texto
hebreo y la Septuaginta uno dice: “hasta que haga de tus enemigos un estrado
para tus pies”, o con Mateo (al relatar las palabras de Jesús): “Hasta que
ponga a tus enemigos debajo de tus pies”, en ambos casos la figura que resulta
es la de un enemigo que yace ante una persona en el polvo a los pies del
vencedor, de modo que éste puede poner sus pies en el cuello del caído. (Josué 10:24.
El “Señor” asegura al “Señor” un triunfo completo sobre todo enemigo.)
2.
Jesús atribuye el Sal. 110 a David y afirma que
éste lo escribió “en el Espíritu”, esto es, “por inspiración divina”.
3.
Al decir: “¿Cuál es vuestra opinión del Cristo?…
David lo llama Señor”, Jesús está afirmando que Aquel a Quien David llama Señor
es el Cristo. En otras palabras, Jesús está declarando que el Sal. 110 es un
salmo mesiánico. Así lo consideraron también Pedro (Hch.2:34-35),
Pablo (1° Cor.15:25), y Heb.1:3;10:13.
4.
En este salmo David está haciendo una distinción
entre YHWH (Jehová) y Adonai (Señor). YHWH, entonces, se está dirigiendo al
Adonai de David; o si uno prefiere, Dios está hablando al Mediador. Está
prometiendo al Mediador tal preeminencia, poder, autoridad y majestad como
serían propios solamente para uno que, en cuanto a su persona, desde toda la
eternidad era, es ahora y para siempre será Dios (Efe.1:20-23; Fil.2:5-11; Heb.2:9;
Apo.5:1-10; 12:5).
5.
Sin embargo, este mismo Señor excelso es el hijo
de David (Sal. 132:17). [Hch.2:30; Rom.1:3;
2° Tim.2:8;Apo.5:5 muestran claramente que Jesús satisface esta descripción].
Este Cristo es, por lo tanto, hijo de David y Señor de David. Es humano sin dejar de ser divino, siendo Dios tomó
forma de hombre.
6.
Las palabras, “Si David lo llama Señor, ¿cómo es
su hijo?” no significan “el Mesías no puede ser hijo de David”, sino que deben
significar “No puede ser hijo de David solamente en el sentido de ser su
descendiente”. Es mucho más que eso. Es la Raíz tanto como el Renuevo de David
(Apo.22:16; Isa. 11:1, 10).Es como si
Jesús estuviera diciéndoles a los fariseos: “Habéis encontrado falta en mí por
haber aceptado las alabanzas de quienes me llamaron “Hijo de David’. Recuerden
que yo soy el Hijo de David en el sentido más excelso, porque David mismo me
llamó “mi Señor”. Por lo tanto, todo aquel que me rechaza a mí está rechazando
al Señor de David”. Sin embargo, Jesús todavía no dice abiertamente a los
enemigos que él es verdaderamente el Cristo. Eso vendrá más adelante. (Mat.26:63-64)
7.
Es Espíritu de Dios, no sólo conocía esto, sino que
también según estos versos, pocos días antes de su más amarga agonía Jesús
estaba completamente consciente de que el camino de la cruz lo conduciría a la
meta, a la corona.
v.46)
Nos dice que nadie podía responderle palabra alguna, ni desde ese día se
atrevió alguien a hacerle otra pregunta. En esta confrontación final entre
Jesús y sus enemigos, Él ha vencido a estos adversarios en forma tan completa
que era imposible una respuesta.
CONCLUSION
Para esta especial y gloriosa conclusión,
citaremos Apo.1:8
“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y
que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” (RV1960) y Apo 1:8 “Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor
Dios, el que es, y que era, y que está viniendo, el Todopoderoso.” (BTX3). Para
contundentemente sellar nuestra “fe en
Jesucristo” por medio del evangelio, que nos lleva a la Eternidad. Ahora todo
lo que Él es, lo somos nosotros, quienes por la fe somos hechos y llamados
hijos de Dios. Sólo el mismo Dios pudo venir a resolver el problema que tiene
el hombre de base frente a Su Creador, (Problema Legal=Ley de Dios=Su Justicia)
, por eso el Evangelio de esta Gracia, dice Pablo es el que nos introduce “en
Cristo” y así somos justificados por la
fe y declarados justos mientras seguimos esperando su regreso. Él es nuestra
Santificación también, ahora por medio de Su Espíritu Santo que nos mantiene mirándole a Él hasta el último suspiro de esta
vida. Jesús, Yeshúa es Dios, YAHWEH y no hay duda de eso. Gloria Dios para
siempre. Amén!!!
APOYO ESTUDIO: IB MITEI