Lección: Mateo 24:29-31 Texto: 2°Pedro 3:12
INTRODUCCION
En lo descrito por
Jesús, no podríamos dudar. La secuencia es clara sin poner ni agregar ninguna
otra posición que usted y yo pudiéramos haber aprendido de nuestros antepasados
(Un abuelo, abuela, padre, madre, pastor, pastora, hermano o hermana), que con
amor nos quiso instruir en este tema tan importante. Las preguntas siempre han
estado, pero la verdad es una sola y está en las Escrituras, nos queda a
nosotros hoy tener la capacidad en Dios, de querer oír lo que Él nos está
diciendo. Si hubiera algo que no está en las Escrituras, no es de Dios. Un
salvado, tiene el Espíritu Santo que confirma en su mente y corazón que Su
venida es real. Así como sucedió en su primer advenimiento, tomando forma de
hombre para realizar su tarea eterna, donde nació y vivió para morir (cordero
de Dios =siervo sufriente), ahora anuncia su segundo advenimiento para entregar
a los creyentes lo que Él logró por y para nosotros (León de la tribu de Judá =
Rey de Reyes y Señor de Señores). El escatón de nuestras almas. Pasajes sinópticos
en Mar.13.24-27; Luc.21.25-28.
DESARROLLO
v.29-31) Dado que lo que ahora sigue está
profundamente arraigado en la profecía y debe ser interpretado a la luz del
estilo que es característico de ese tipo de literatura, inmediatamente se
mostrarán las referencias más importantes del Antiguo Testamento (y unas pocas
del Nuevo):
·
y la luna no dará su luz > Isa.13:10; Eze.32:7; Joel.2:10b;2:31; 3:15;
Apo.6:12.
·
Y las estrellas caerán del cielo > Isa.34:4b;
Apo.6:13;
·
y las fuerzas de los cielos serán sacudidas
>Isa.34:4b; Joel 2:10a; Hag.2:6,21; Luc.21:25-26; Apo.6:13.
·
Y entonces la señal del Hijo del hombre aparecerá en el
cielo, y entonces todas las tribus de la tierra harán
·
Duelo > Zac.12:10,12;Apo.1:7.
·
y verán al Hijo del hombre que viene en las nubes del
cielo con poder y gran gloria > Dan.7:13-14;Mat.16:27;26:64.
·
Y él enviará a sus ángeles con un fuerte toque de
trompeta > Isa.27:13;Mat.13:41;16:27;1°Cor.15:52;1°Tes.4:16;2°Tes.1:7.
·
y ellos reunirán a sus elegidos desde los cuatro vientos,
desde un extremo del cielo al otro> Deu.30:4; Zac.2:6.
El cuadro es muy
vívido. Mientras la tierra está bañada con la sangre de los santos en la
tribulación, más terrible de todos los tiempos, repentinamente el sol se
oscurece. Naturalmente, la luna también deja de dar su resplandor. Las
estrellas se desvían de sus órbitas y “caen
del cielo” (Las fuerzas de los cielos son sacudidas). Se oyen terribles
sonidos. “El rugido del mar y sus ondas” causan perplejidad entre los hombres.
La gente desmaya de temor y con los presentimientos de lo que le está
comenzando a pasar al mundo (Luc.21:25-26).
En relación con este
cuadro apocalíptico hay que evitar la estricta interpretación literal. Mientras
este panorama profético no se haya hecho historia probablemente no sepamos
cuánto de esta descripción ha de ser tomado en forma literal y cuánto en forma
figurada. 2° Ped.3:10 es claro que algo de ello hay que tomarlo en
forma literal. Sí habrá “nuevos cielos y nueva tierra” (Apo.21:1). El gran
cambio que ocurrirá se podría describir como sigue:
a. El universo habrá sido purificado completamente
por una gran conflagración (2°
Ped.3:7,11,12). [Conflagración=
es un
incendio de gran magnitud, violento y destructivo, que arrasa con grandes
extensiones de terreno, bosques o múltiples estructuras. También se utiliza
como metáfora para describir una guerra o un conflicto armado a gran escala
entre naciones.]
b. Estrechamente vinculado con esta conflagración habrá una
restauración. El fuego no destruirá completamente el universo. pero los
cielos y la tierra serán renovados gloriosamente como lo explica 2° Ped.3:13; Apo.21:1-5. No sólo “irán al
cielo” los hijos de Dios, sino que el cielo, por decirlo así, vendrá a ellos. Las
condiciones de perfección que prevalecerán en el cielo se encontrarán a través
de todo el universo remozado de Dios.
c. Esta maravillosa transformación también se puede
considerar como una auto realización, un cambio poderoso por el cual el reino
orgánico alcanza su autoexpresión y libertad completa. Este pensamiento
se presenta en forma hermosa en Rom.8:18-22. En este pasaje el apóstol declara que hoy la
creación está sujeta a “vanidad”. Ahora, esta palabra “vanidad” no tiene el
sentido que generalmente le atribuimos. En la forma usada en el original la
palabra no significa “orgullo superficial” o “aires de elegancia”. No tiene
referencia a un exhibicionismo ambicioso como cuando decimos: “¡Qué individuo
más vano!” Significa futilidad, falta de efectividad. Compárese con la
expresión “Vanidad de vanidades, dijo el predicador, todo es vanidad”
(Ecl.12:8). O sea en el presente, como resultado del pecado del hombre, la
naturaleza no llega a su auto realización, no llega a su autoexpresión. Sus
potencialidades están encerradas, limitadas, aprisionadas, sujeta a un
desarrollo retenido. Aunque tiene aspiraciones, no puede alcanzarlas, aunque
florece, no alcanza el punto de la fructificación. Se puede comparar con un
hombre muy fuerte, un campeón mundial de lucha o de boxeo, pero encadenado de
tal modo que no puede usar sus enormes potencialidades físicas. La maldición de
la enfermedad vegetal diezma las cosechas. La pérdida se estima en muchos
millones de dólares por cada enfermedad. ¡Qué día glorioso será cuando todas
las restricciones debidas al pecado sean quitadas! ¡Y cuando esta maravillosa
creación sea “liberada”, alcanzando “la gloriosa libertad de los hijos de Dios”
y ya no esté sujeta a “vanidad”!
d. Finalmente, esta transformación incluirá la armonización.
En el presente la naturaleza se puede describir como “fieramente salvaje”.
Faltan la paz y la armonía. Pero entonces toda la naturaleza, gloriosamente
transformada, cantará una sinfonía. Habrá concordia y armonía en todo lugar.
Habrá variaciones, por supuesto, pero en una placentera combinación de sonidos
de modo que el efecto total será la unidad. Y la profecía de Isa.11:6-9 alcanzará su cumplimiento final. Además,
obsérvese que las convulsiones descritas aquí en Mat.24 no hacen desaparecer la
raza humana. En el día de hoy, por medio de libros y artículos sensacionalistas
se nos dice que esta o aquella terrible bomba de enorme poder destructivo hará
desaparecer completamente a la humanidad. También hay científicos que nos dicen
que el sol perderá gradualmente su masa, por lo tanto, también su fuerza de
gravedad y que como resultado la tierra comenzará a retroceder y a alejarse
cada vez más de la órbita solar y de su calor. Los vientos helados acompañados
de cerradas nevazones harán que la raza humana muera congelada (Existen
películas vistas por nosotros). Sin embargo, según otra teoría, algún día caerá
silbando sobre nuestro planeta un cuerpo celestial, llámese “estrella” o
“fragmento estelar”. Aun antes que toque la tierra, los edificios y casas en
todo lugar se convertirán en un mar de llamas y todos morirán calcinados. Pero
según el pasaje que ahora estamos estudiando (también según 1° Tes.4:17), cuando Jesús venga
habrá gente en la tierra. Las almas que ya están en los cielos recuperarán sus
cuerpos (incorruptibles) y prontamente se reunirán con los hijos de Dios que
todavía están sobre la tierra, que serán arrebatados. [Gr. jarpázo=de un derivado de jairéomai probablemente
afín a aíro verbo primario, elevar, alzar; por implicación cargar
o llevar cargando; figurativamente alzar (la voz), mantener en
suspenso (la mente), específicamente izar velas (i.e. levar
anclas); por hebraísmo expiar el pecado:- alzar, cargar, levantar,
levar ancla, llevar, ¡muera!, quitar, recoger, sostener, subir, tirar, tomar.;
tomar para uno mismo, i.e. preferir:- escoger. Algunas de las formas
son prestadas de un cognado ἕλλομαι jélomai; que es de otra manera
obsoleto.; apoderarse de (en varias aplicaciones):- apoderarse,
arrebatar. Dicc.Strong Esp.]
Repentinamente brilla
luz desde los cielos, aparece la señal. ¿Qué es exactamente esta gran señal
final por la cual los creyentes sabrán que Jesús está por llevar consigo a sus
hijos? Algunos han pensado que aparecerá en el cielo una marca o emblema
especial, por ejemplo, una cruz gigantesca, pero nada hay que en alguna forma
sugiera esto. Mucho más probable es el punto de vista que la sola aparición del
Hijo del hombre sobre nubes de gloria es en sí misma la señal, la única y gran
señal final desde el punto de vista de la tierra. La brillante auto manifestación
de Cristo será una señal de que él está por descender para encontrarse con su
pueblo mientras ellos ascienden para encontrarse con él en el aire. Esta
explicación recibe algún apoyo por el hecho que en tanto Mateo dice: “Y
entonces la señal del Hijo del hombre aparecerá en el cielo”, Marcos y
Lucas no incluyen la palabra señal y sencillamente dicen: “Y entonces verán
al Hijo del hombre que viene en las nubes con gran poder y gloria” (o: “en
una nube con poder y gran gloria”). Téngase presente también que el Señor dijo
a sus discípulos que la indicación de que la desolación de Jerusalén estaba a
las puertas no serían las guerras o los rumores de guerra, las hambres y los
terremotos, sino que sería la aparición visible de los ejércitos hostiles
poniendo sitio a Jerusalén lo que marcaría el fin de la ciudad (Luc.21:20). Así
que, en ambos casos, estamos tratando con un espectáculo de aparición
repentina.
Pero cuando Jesús
aparezca en majestad, rodeado por una multitud de ángeles, sobre nubes de
gloria, esto constituirá para su pueblo una señal aun en otro aspecto. No
solamente significará que ahora con toda certeza se realizarán “Las Bodas del
Cordero”, sino que también significará que este Jesús es verdaderamente el
Mesías de la profecía; porque el modo glorioso de su aparición corresponderá
exactamente con lo predicho tocante al Mesías (Dan.7:13-14; Mat.26:64). Esta gloria que
marcará su aparición será una señal, una prueba definitiva, de la complacencia
de Dios en su Hijo y de la justicia de la causa de aquel que una vez fuera el
Varón de dolores, experimentado en quebrantos.
En cumplimiento de la
profecía de Zacarías todas las tribus de la tierra entonces lamentarán.
Conscientes de su condición de perdidos se golpearán los pechos atemorizados
por la exhibición de la majestad de Cristo en toda su gloria, cumpliéndose la
profecía de Daniel. El terror de los inicuos, a que se hace referencia en Zac.12:10 y 12; Apo.1:7, se describe
gráficamente en Apo.6:15-17.
En aspecto positivo y
consolador de la segunda venida de Cristo se enfatiza nuevamente por medio de
las palabras: “Y enviará sus ángeles … y reunirán a sus elegidos …” Note también
que dice “con un fuerte toque de trompeta”.
Es claro que la
venida del Señor será audible y visible, a menos que uno adopte el principio de
interpretación de que estos pasajes acerca de la segunda venida no tienen
ningún sentido. Y ciertamente hay intérpretes que, considerando el hecho de que
a veces la Biblia usa el lenguaje figurado, toman la posición de que nosotros
nada podemos saber en cuanto a estos acontecimientos escatológicos. Para ellos
no tienen ninguna significación estos preciosos pasajes en que el Espíritu
Santo revela el futuro. Pero esto es absurdo. Las Escrituras fueron dejadas
para entenderlas, y cuando afirman: “Enviará a sus ángeles con un fuerte toque
de trompeta”; “el Señor descenderá del cielo con aclamación, con voz de
arcángel y trompeta de Dios”, por lo menos deben significar esto: que un sonido
vibrante penetrará en el universo. No es necesario pensar en una trompeta
literal. No se nos revela qué fuerzas de la naturaleza usará Dios para producir
este sonido, Él es Dios Todopoderoso y lo hará. Un hecho no puede ser puesto en
duda: para los creyentes este sonido estará lleno de alegría. Anunciará la
venida de aquel a quien con gozo proclaman como “el Rey de reyes y Señor de
señores” (Apo.19:16). Será el
cumplimiento de la ordenanza de las trompetas que se encuentra en Lev.25, y
proclamará libertad a través de todo el universo para todos los hijos de Dios,
su jubileo eterno.
Ahora, de acuerdo a
las Escrituras, cuando suene la trompeta ocurrirán grandes acontecimientos en
rápida sucesión. Los ángeles reunirán a los elegidos desde los cuatro vientos,
es decir, de todo lugar. ¿Con qué propósito? (Mat.25:31-40). El cuadro bíblico
es el siguiente: Cuando el Señor comienza a descender, las almas de los
redimidos dejan sus moradas celestiales (1° Tes. 4:14) y se unen con sus respectivos cuerpos. Los santos que
aún viven en la tierra en el momento de la venida de Cristo, en un momento son
transformados, en un cerrar de ojos (1°Cor.15:52), y todos los santos, los resucitados más los
transformados, ahora salen a encontrar al Señor (1° Tes. 4:17) para estar con él
para siempre. Esta es una doctrina de gran consuelo y seguridad, no de dudas o miedos
humanos. Gloria a Jesús nuestro Mesías que nos dará la redención final. Amén. (Fil.3:20-21; 2° Tim. 4:8; Tit.2:13; Apo.19:6-7)
CONCLUSION
Siendo fieles a la repuesta que Jesús dio a sus
discípulos, ya hemos avanzado, dando la ocasión, indicando la destrucción de
Jerusalén y del templo, mostrando que eso no es el fin, y que tampoco son los
grandes acontecimientos traumáticos en el principio de dolores
de parto, en los cuales se vive y vivirá también gran tribulación. Aquí aún los
escogidos podrían ser engañados. Por eso tanta preocupación del Mesías. El evangelio
debe seguir siendo predicado pese a todo lo anterior hasta que llegue el
momento de esta gran señal que hemos estudiado hoy. Esa señal que conmoverá las
potencias de los cielos al aparecer en Su venida (Segundo advenimiento).
Tomando todas las referencias leídas relacionadas a este tremendo evento provocado
por el sol, la luna y las estrellas, nos damos cuenta que allí los ángeles
juntarán a sus elegidos “en” Cristo. Retornará para cumplir, tanto con Israel
como con la Iglesia lo que prometió, lo que ganó en su primer advenimiento. Insistimos
en que no estamos fijando fechas, tampoco colocando una posición del traslado
(antes, durante, después de la tribulación, si será parcial o total), sino
diciendo que la señal será clara y que Su venida es algo real, por lo cual
debemos estar totalmente preparados y esperándole, Él se reunirá con los suyos,
con todos los conversos. Amén!!!
APOYO ESTUDIO: IB MITEI