PLAN DE DIOS VERSUS LOS HOMBRES

PLAN DE DIOS VERSUS LOS HOMBRES

Lección: Mateo 26:1-5 Texto: Juan 12:32

INTRODUCCION

Después de concluir la ordenada respuesta de Jesús, en los Capítulos 24 y 25, siguiendo su perfecta escatología, ahora comenzamos los últimos tres, que son los más fascinantes de la Obra de Dios en Jesús. En el mismo contexto : “La obra que le diste que hiciera”, comenzamos con el Consejo de Dios (contra la confabulación del hombre), seguiremos con el ungimiento en Betania, el acuerdo entre Judas y los principales sacerdotes, la Pascua y La institución de la Cena del Señor, el anuncio de la negación de Pedro, Getsemaní, la traición y la captura de Jesús, su juicio ante el Sanedrín para terminar este nuevo capítulo en la triple negación de Pedro. El Señor nos ayude y nos de la luz necesaria para estos tiempos! , para no ser engañados. Estos versos también los encontramos en Mar. 14:1-2 y Luc.22:1- 2.

DESARROLLO

v.1-2)  La fórmula “Cuando Jesús hubo acabado todas estas palabras”, o algo similar, ya se ha analizado en relación con Mat.19:1.  La expresión “tener” o “celebrar” la Pascua obviamente se refiere aquí a comer el cordero pascual el jueves, el catorce del mes de Nisán (Fecha del Calendario Judío - Exo.12:6-7). Toda la fiesta de los panes sin levadura duraba siete días más; esto es, hasta el día veintiuno del mes. Por lo tanto, es claro que cuando Jesús recuerda a sus discípulos que “después de dos días” se celebrará la Pascua aún no ha terminado el martes, ese día tan memorable en que ocurrieron tantas cosas y se pronunciaron tantas palabras (comenzadas en Mat.21:20). Por supuesto, los discípulos sabían cuando se celebraba la Pascua. También sabían, por lo menos debían haber sabido, que Jesús iba a ser crucificado porque él lo había predicho repetidas veces. Se añade algo nuevo cuando Jesús ahora señala el día mismo en que será entregado para la crucifixión, lo cual sería durante la noche del jueves para el viernes, siendo la crucifixión misma el viernes.

Lo que llama nuestra atención no es solamente la predicción exacta, indicada por el tiempo presente profético (“es entregado”), sino también la determinación implícita de parte del Hijo del hombre, acerca que todo permaneciese en el consejo de Dios (Isa.53:10; Luc.22:22; Hch.2:23; 3:18; 4:28) y que él mismo, en conformidad con ese consejo, “dará su vida” (Jn.10:11, 15). Sin este sacrificio voluntario sería imposible la salvación de los pecadores. Gloria a Jesús, nuestro Cristo. REFLEXION PRACTICA: Entendamos y enseñemos en este Siglo XXI que todo ser humanos necesita de este momento de la Escritura, ya que hoy Satanás ha engañado a la humanidad completa, que ellos son buenos, que no necesitan un salvador, y ¿De qué tengo que ser perdonado, si Dios me hizo así? Comente  en breve, junto a los hermanos(as) de su clase, de que debe salvador Jesús.

v.3-5)  Estos pasajes muestran claramente aunque las autoridades judías insistían en que el arresto, el juicio y la muerte de Jesús, estas no debían ocurrir durante la fiesta, triunfando el decreto divino que ciertamente debían ocurrir en ese tiempo en particular. En sí y por sí misma esta victoria de Dios sobre todos los perversos designios del hombre es una fuente de consuelo para todo creyente (Isa.46:10; Efe. 1:11-12). Además, así debía ocurrir (Jn.1:29), para que el Tipo del A.T (sombra), se convirtiera en el Antitipo del N.T. (realidad), como estaba escrito.

La envidia de los líderes había sido despertada por los milagros de Cristo y llegó a un clímax por la resurrección de Lázaro de entre los muertos, que había hecho que muchas personas creyesen en Jesús (Jn.11:45-53). La ira de estas mismas autoridades religiosas había sido desatada aún más por el efecto de la entrada triunfal sobre las multitudes (Mat.21:1-11), la purificación del templo (Mat.21:12-13, 23), las parábolas que ellos sabían iban destinadas a ellos (Mat.21:45), y el discurso por medio del cual se pronunciaron “los siete ayes” contra los escribas y fariseos (cap. 23).

Por lo anterior y sabiendo que el plan para dar muerte a Jesús se venía pensando bastante  tiempo atrás, ahora estos grupos (los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del Sumosacerdote), lo para planificar. Los líderes concuerdan en un plan de tomar a Jesús por sorpresa, por engaño. ¿Estaban ellos ya ahora elaborando el tipo de plan en que Judas tendría un papel tan importante? Pero véase sobre los versos de más adelante 14 al 16. Como quiera que haya sido, una cosa es cierta, la persona que los presidía no iba a limitarlos en cuanto al uso de métodos dudosos para lograr su fin. El que estaba a la cabeza era Caifás (“José, que era llamado Caifás”, dice Josefo). Habiendo sido designado sumo sacerdote por Valerio Grato, el predecesor de Poncio Pilato, en el año 18 d.C., iba a ser depuesto por Vitelo el sucesor de Poncio Pilato en el año 36 d.C. Caifás era yerno de Anás, que fuera sumo sacerdote desde el año 6 al 15 d.C. (Josefo, Antigüedades, XVIII. 35, 95). Este hombre era un manipulador rudo y astuto, un oportunista que no conocía el significado de la equidad o la justicia y era inclinado a seguir su propio camino por las buenas o las malas (Luc.3:2; Jn.11:49; 18:13, 14, 24, 28). No dudaba en derramar sangre inocente. Lo que él mismo anhelaba ardientemente con propósitos egoístas, lo hacía parecer como si fuera necesario para el bienestar del pueblo. Para provocar la condenación de Jesús, quien había suscitado su envidia (Mat. 27:18), iba a usar artimañas que eran producto de un cálculo sagaz maligno y de una osadía sin precedentes (Mat. 26:57-66). Era un hipócrita, porque en el juicio nocturno, en el momento mismo en que estaba lleno de regocijo interior porque había encontrado lo que consideró una base para la condenación de Cristo, rasgó sus vestiduras sacerdotales como si estuviera vencido por un profundo dolor, ese era Caifás.

Tanto su suegro (Anás), como él, eran hombres hábiles y malvados, por eso realizó la reunión en su palacio, en su fabuloso patio enlozado de gran espacio, ya que en el templo no se podía estar a muy altas horas de la noche, era allí donde se concretaría la estrategia y forma de lo pensado.  No debía ser durante la fiesta, para que no haya un tumulto entre el pueblo. Los confabulados sabían que especialmente entre los miles de galileos que asistían a la fiesta, que duraba ocho días, Jesús tenía muchos amigos y adherentes, gente que en caso de alguna acción contra su líder podrían causar problemas a las autoridades. Así que decidieron esperar con el arresto, etc., hasta que los seguidores de Jesús ya no estuviesen en los alrededores. El hecho de que esta parte del plan sufriera un cambio se debió al hecho que por la inesperada ayuda ofrecida por uno de los mismos discípulos de Jesús los acontecimientos tomaron un curso mucho más rápido que lo que se había previsto. Todo según ellos, estaría fríamente calculado, con un pensamiento maligno de hacer daño siempre al Mesías.

CONCLUSION

Como conclusión diremos que cualquier planificación humana no puede alterar el plan perfecto de redención final que Dios trazó en la Eternidad antes de todas las cosas. Así como Caín mató a Abel por envidia en la adoración y verdad, luego nace el sustituto Set, del cual sigue la bendición. Así como Jacob quiso ser eliminado por Esau y eso trae los conflictos hasta el día de hoy, es imposible que quien está aferrado a Dios sea eliminado sin cumplir su propósito. En estos versos Jesús ya está hablando para que todo se cumpla “en Él”. Específicamente “No durante la fiesta”, dijeron los conspiradores,  “Durante la fiesta”, enunció el Todopoderoso; “después de dos días”, dijo como en un eco Jesús. Sus palabras y las de los conspiradores parecen haber sido pronunciadas al mismo tiempo, porque el contexto parece implicar que aquí, por una vez, hay que darle el pleno sentido temporal a las palabras iniciales del v. 3: “Entonces”, como hemos aprendido, dando la secuencia real de los hechos. El decreto divino siempre gana, para el bien del reino y para la gloria de Dios. Como dice el verso central de esta lección, Jesús dijo que era necesario ser levantado (La Cruz) para que nosotros seamos atraídos a Él, por este bendito evangelio. Amén y Amén! (Sal.2:4; 33:10-11).

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

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