Lección: Mateo 26:47-56 Texto: Juan 18:6
INTRODUCCION
Tal como Él lo había anunciado, por
sus propios labios y hace unos minutos en el Getsemaní, al levantarse de su
oración al Padre, ocurrirá el arresto del inocente, la traición real de uno de
los suyos junto a la conspiración de los líderes religiosos de aquel tiempo. Veremos
la entrega total del cordero que voluntariamente es llevado a sus últimas horas
y donde todos huyen, dejándolo solo. Gracias Señor Jesús, porque en cada paso
vemos su amor, perfección y valentía por nosotros! Estos versos también están en
Mar. 14:43-50, Luc.22:47-53 y Jn.18:3-12. Dios nos de cada día mayor gracia y
sabiduría para comprender cada minuto de la pasión de Cristo Jesús. Amén.
DESARROLLO
v.47-50) En la cena pascual, el traidor había sido desenmascarado,
salió rápidamente hacia las autoridades religiosas para pactar su entrega, y
todos comienzan a moverse, ya que en la ciudad había mucha actividad. La noche
sería lo más oportuno, por si alguno de los Galileos seguidores de Jesús,
quisiera apoyarlo y defenderlo. Con seguridad las autoridades estaban esperando
el momento, ocupados con esta conspiración de destruir a Jesús que, como se
explica en Jn. 18:28, aún no habían participado en la cena pascual. Había que
averiguar el paradero de Jesús; había que organizar una partida de gente
armada; había que notificar a la policía del templo; había que obtener el
permiso de Pilato, lo cual parece probable en vista de Mat.27:62-65 o del “Quiliarca”
romano, para que un grupo de soldados pudiera acompañar a la policía del
templo; había que alertar a todos los miembros del Sanedrín; Anás debía ser informado;
había que obtener linternas, espadas y palos; había que enfatizar la necesidad
de mantener el secreto a todos los que estaban “comprometidos” en esto; etc.,
etc. Finalmente, todo estaba preparado. Ahora Judas debía cumplir su parte y
sabiendo el lugar donde Jesús siempre iba con sus discípulos, hacia allá los
dirige, por eso, mientras Jesús aún hablaba con los tres discípulos Judas
apareció a la entrada del huerto. “Judas, uno de los doce” como parte el
verso 47 de esta lección. El que en ese momento se había convertido en el
desvergonzado y repugnante traidor, un miserable renegado, uno que por la
despreciable suma de treinta piezas de plata estaba entregando al enemigo al
más grande Benefactor que haya pisado la tierra, el Mediador, Dios mismo, el
Señor Jesucristo. Nadie sabe exactamente cómo estaba formada la muchedumbre que
acompañaba a Judas, si es que se puede hablar correctamente de formación u
orden. Si se permite alguna suposición, podría ser la siguiente: Adelante
estaba, Judas, por lo menos, esto parece estar bien establecido. Se dice que la
multitud estaba “con él”. Además, él es quien se iba a “acercar” a Jesús (v.
49) para señalarlo a sus acompañantes. El siervo personal del sumo sacerdote,
Malco, también debe haber estado cerca de la primera línea (Mat.26:51; Jn.18:10) y también la policía del templo, los levitas (Mat.26:55; 18:3). El destacamento de soldados junto con su comandante no
pueden haber estado lejos (Jn.18:3, 12). Jn. 18:3 menciona una “cohorte”
probablemente venida de la Torre de Antonia, situada en la esquina
noroccidental de la zona del tempo. Aunque una “cohorte” completa estaba
formada por seiscientos hombres (la décima parte de una legión), probablemente las
autoridades romanas no habrían vaciado su guarnición a tal punto. De todos
modos, la banda que venía debería haber constituido un número más bien grande.
Quizás un poco más atrás en la retaguardia vinieron los miembros del Sanedrín (Luc.22:52). No podemos tener la certeza de que había otras personas presentes. La
fuerza que se había comisionado para capturar a Jesús estaba bien equipada. Los
hombres llevaban espadas y palos. En cuanto a lo primero, probablemente fueron
las espadas cortas que llevaban los fuertemente armados soldados romanos. Los
palos o garrotes, podemos suponer, estaban en manos de la policía del templo.
No es posible tener certeza absoluta al respecto. Las palabras tienen historia,
lo cual significa en este caso que la palabra usada en el original para
“espadas” a veces puede haber tenido un significado más general. No siempre se
usaba esta palabra para distinguir esta arma de los espadones. Además, no
podemos estar completamente seguros que solamente los soldados llevaban
espadas. ¿No tenía Pedro una espada también?. El Evangelio de Juan también
menciona “antorchas y linternas”, para buscar a la Luz del mundo. ¡Y había luna
llena! Espadas y garrotes para subyugar al Príncipe de Paz. Para el Varón de
Dolores la sola vista de esta banda de rufianes, que lo consideraban su presa,
significó un sufrimiento indescriptible. Y pensar que los hombres que se
suponía eran los líderes de Israel, altamente religiosos y devotos, que
reunidos componían el Sanedrín, señalado aquí por los dos grupos “principales
sacerdotes y ancianos”, habían enviado esta fuerza. En vez de recibir a Jesús
como el Mesías largamente esperado, ellos estaban enviando un destacamento para
capturarlo con el propósito final de conducirlo ante las autoridades que
podrían sentenciarlo a muerte.
v.49) Como lo había indicado en el
verso 48, Judas dio un paso hacia Jesús inmediatamente y dijo: ¡Salve, Maestro!
u ¡Hola Rabbí!, y lo besó
fervientemente. Jesús había salido de entre los árboles del huerto y ahora
estaba parado frente a la banda (Jn.18:4). Mientras él hacía esto, Judas
realizó el acto que ha hecho que todas las generaciones posteriores retrocedan
con horror ante la sola mención de su nombre. Abrazando a Jesús, lo besó, probablemente
con fervor o repetidas veces y lo saludó diciendo: “¡Hola (o: Salve), Rabbí!”.
Era el símbolo de amistad y afecto que se convertía en la señal para prender a
Jesús. v.50) Jesús le dijo: Amigo, ¿para esto estás aquí? “¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Luc.22:48). El propósito de esta palabra dirigida de un modo serio pero sin
animosidad (“amigo”) probablemente era: a. revelar al traidor la bajeza de su acción; b. mostrarle que el
Maestro no era engañado, sino que comprendía completamente la razón tras este
abrazo; y c.
aun en este momento advertir al traidor. Si alguien presenta la objeción de que
en vista del hecho de que desde toda la eternidad la acción de Judas también
estaba incluida en el decreto divino (Luc.22:22), de modo que ahora era imposible una
advertencia o amonestación, se le responde que este decreto no excluye sino más
bien incluye todas las advertencias. ¿No estaba incluida en el decreto la
acción de Caín? Sin embargo él fue amonestado seria y tiernamente (Gén.4:6-7).
Como ocurrió en el caso de Caín, así también ocurrió aquí: Judas no recibe la
advertencia de corazón sino que deja que las cosas sigan su curso como habían
sido planeadas. Entonces ellos vinieron, echaron mano a Jesús y lo arrestaron. Hay
más detalles en Jn.18:4-9 y Jn.18:3,
12 , donde es claro que el arresto fue hecho por a) los soldados y su
quiliarca (comandante romano) y b) los guardas del templo. Gentiles y judíos se combinan
contra Jesús (Poder político imperante y la religión apóstata, junto al
espíritu del anticristo, como siempre ha sido y será). Además, el Evangelio de Juan deja perfectamente en claro que antes de
dejarse apresar Jesús demostró su poder sobre sus captores (Juan 18: 6 el
YOSOY DEL A.T. estaba frente a ellos Isa.43:10, por esto, retrocedieron y
cayeron a tierra!!), demostrando así que se entregaba voluntariamente a
ellos en conformidad con Jn.10:11b, 15b. En esta captura fue el Cautivo quien
triunfó.
v.51-56) Aquí Pedro entra en acción. Aun cuando el
incidente se relata en los cuatro Evangelios, solamente Juan menciona los
nombres de las dos personas que (aparte de Jesús mismo) aparecen en forma
prominente. Quizás el pescador, envalentonado por el maravilloso triunfo de
Jesús sobre los hombres que lo habían venido a capturar, los que retrocedieron
y cayeron, ante la respuesta de Jesús: “Yo soy aquel que buscáis”, e impulsado
por su jactancia anterior, Simón sacó su corta espada de la vaina, saltó hacia
Malco (Jn.18:10), el siervo del sumo sacerdote, y le
cortó la oreja. Era probable que Pedro aún pensara que el Mesías no debía
morir. La reacción de Cristo ante este acto precipitado se describe más
ampliamente por Mateo.(v.52-54) Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su
lugar, porque todos los que toman espada, a espada perecerán. ¿O pensáis que no
puedo llamar a mi Padre, y al instante él pondrá a mi disposición más de doce
legiones de ángeles? ¿Cómo entonces se cumplirían las Escrituras (que dicen)
que debe suceder de este modo? Luc.22:51 relata
que Jesús tocó la oreja del siervo y lo sanó. Según el relato de Mateo,
entonces, Jesús dijo a Pedro que envainara la espada, y esto por las siguientes
razones:
a. El uso de la espada para este propósito era inútil,
definitivamente dañino para Pedro y para todos los que pensaran seguir su
ejemplo: “Todos los que toman la espada, a espada perecerán”. Este dicho
proverbial no debe interpretarse en un sentido absoluto o incondicional, como
si el uso de la espada fuera siempre incorrecto (Gén.9:6; Rom.13:4). Pero blandir
precipitadamente la espada sin siquiera estar dispuesto a esperar la respuesta
de Cristo a la pregunta: “¿Heriremos a espada?” (Luc.22:49) es siempre
incorrecto y traerá su retribución al que lo hace (Apo.13:10).
b. También era completamente innecesario. Aquel que en
respuesta a su petición puede recibir inmediatamente del Padre doce veces seis
mil ángeles que se apresuran a defenderlo ciertamente no necesita la ayuda de
unos pocos y débiles discípulos. Lo que Jesús dice implícitamente es esto:
Puesto que no acudo a “mi Padre”, nuevamente se usa, como en 26:39, esa hermosa
designación, para que me envíe estos ángeles, es claro que estoy decidido a
poner mi vida en sacrificio voluntario.
c. Finalmente, era ignorante al no considerar la profecía
y la necesidad de que fuese cumplida. Jesús debe beber la copa que el Padre le
dio (Jn.18:11; 19:11). En el huerto, en respuesta a sus oraciones había
encontrado perfecta paz. Está completamente decidido a beber esta copa y a
hacerlo en cumplimiento de profecías tales como Sal.22:1ss; 69:20-21; Isa.53; Jer.23:5-6, etc. Si Pedro
hubiera logrado lo que quería, ¿cómo se podrían cumplir estos pasajes de la
Escritura? ¿Y cómo se cumplirían todos los símbolos del Antiguo Testamento que
señalan hacia el siervo sufriente?
v.55) Ya Jesús atado, se dirigió a la
multitud, diciendo que él había hablado libre y abiertamente en el Templo. A
los venerables miembros del Sanedrín (Luc.22:52), no les correspondía
estar aquí durante esta noche sagrada, pero estaban tan ansiosos por ver si su
siniestra conspiración contra el enemigo tuviera éxito, que estaban realmente
entre la multitud. Mostrando a la multitud cuán cobarde y pérfido era el
comportamiento de todos los que habían venido a arrestarlo y los que se gozaban
en su captura. Habían salido en su contra con un ejército, como si fuera un
salteador de caminos o, como también puede traducirse el texto, como un
rebelde, un revolucionario. En realidad, había sido y era un profeta pacífico
que se sentaba cada día en el templo enseñando al pueblo. Su vida había sido un
libro abierto. Si hubiese sido culpable de algún crimen, los encargados de la
ley y el orden habrían tenido ocasión de tomarlo preso en cualquier momento.
Todos sabían qué clase de persona
había sido durante su ministerio de poco más de tres años, era “inofensivo” y
de un hablar suave. Era y es “el Salvador del mundo” (Jn.4:42; 1°Jn.4:14), el mayor Benefactor del mundo. ¡Qué absurdo e
hipócrita fue que el enemigo en esta hora de tinieblas se abalanzara sobre el
Buen Pastor, de quien nada tenía que temer quien prestara atención a su mensaje
y que aun enseñó a la gente a amar a sus enemigos! Al hablar de este modo a la
turba Jesús les estaba haciendo en realidad un favor. Estaba exponiendo su
culpa. ¿No es necesaria la confesión de la culpa para recibir la salvación?
Aunque es un hecho que la mayoría de los que oyeron a Jesús hablar estas palabras
se endurecieron en el pecado, no tenemos derecho de llegar a la conclusión de
que el mensaje, junto con otros mensajes que siguieron (por ejemplo, las siete
palabras de la cruz, el discurso de Pedro en Pentecostés, etc.), fue
completamente ineficaz. Es verdad que Jesús reprende, pero al mismo tiempo aun
ahora está buscando a los perdidos para salvarlos. v.56) Pero todo esto ha
sucedido para que se cumpliesen las Escrituras de los profetas. Si no hubiera
sido por el decreto eterno de Dios con respecto a la salvación del hombre, un
decreto reflejado en los profetas (Isa.53:7,
10, 12; Jer.23:6; Dan.9:26; Zac. 11:12; 13:1; etc.), estos captores nada habrían logrado. Entonces todos
los discípulos lo dejaron y huyeron. Jesús debe sufrir y morir
completamente solo.
CONCLUSION
Hasta la captura de Jesús nos muestra su poder y el cumplimiento de las
Escrituras para la redención del hombre, de su pueblo e iglesia. El que se presentó
a Moisés en la zarza ahora presentándose frente a sus enemigos, para demostrar
Su amor, tal cual como lo enseñó. El que fue contado entre los pecadores (en el
bautismo de Juan, sin serlo), ahora era contado entre los mal hechores (sin
serlo) y capturado para un propósito que humanamente era su eliminación, no
sabiendo que solo Él debía ser ese sustituto que como siervo sufriente se levantaría
más tarde a nuestro favor, venciendo aún la muerte por nosotros. Que grande
lección, que los propósitos de Dios son eternos, aún cuando por medio del sufrimiento
y pruebas, permitidas por Él, seamos perfeccionados para ello. Amén.
APOYO ESTUDIO: IB MITEI