Lección: Mateo 26:31-35 Texto: Salmos 38:11
INTRODUCCION
Sabemos que el hombre es cambiante en
sus decisiones, sentimientos y manera de pensar. La frase que es como el “tiempo”
o el “clima”, haciendo alusión a lo cambiante o inestable, tiene su realidad.
Ya hemos estudiado lo que sucede con uno de los doce y su decisión de entregar
al Maestro. Pero pensar en que “todos” podrían dejarlo solo en los momentos más
difíciles, es algo que nadie podría creer. Esta lección nos dejará otra clase
de debilidad que tenemos todos los seres humanos, frente a las adversidades, donde
el miedo nos hace actuar de una manera que quizás nunca estuvo en nuestras
palabras previas de compromiso. Veremos que el más representativo de los doce
también se encontrará con su naturaleza humana, advertido por el Señor Jesucristo.
Este pasaje también lo encontramos en Mar.14:27-31, Luc.22:31-34 y Juan.13:36-38.
DESARROLLO
v.31-35)
Caminando junto a los once discípulos, entre el Aposento alto y el
Getsemaní, muy tarde ya, en la noche misma (pudiera haber sido como a las 11 de
la noche para nuestro horario), Jesús les dice : que en esa misma noche “todos
vosotros os escandalizareis de mí”, en otras versiones dice : “todos
vais a perder vuestra confianza en mí.” (DHH) ó ““Todos ustedes me fallarán
esta noche” (VIN) ó “todos
vosotros me seréis infieles”. Debemos incluir que el sentido básico del verbo
usado quiere decir “caeréis en una trampa” o “en un lazo”, haciendo conexión
con la debilidad humana y lo que vivirá Jesús, quien al contrario, tendrá
fortaleza divina. Estos hombres serían seducidos a pecar, en este caso
específico probablemente se refiere a “ser infieles” a su Maestro.
Notemos que en este Capítulo encontraremos 3 “TODOS” relacionados a este tema :
v.31) “Todos vosotros me seréis
infieles” ; (v. 35) “ Todos protestan que esto nunca ocurrirá” y más adelante
en el v.56) “Todos ellos le dejaron y huyeron” . Pese a esto, debemos
conciliar y decir que sin embargo, todos estos once fueron hombres salvados,
considerados así por el Señor en su abundante bondad y amor perdonador (Mat.26:29;
Jn.17:6, 14, 16), ninguno de ellos se perdió (Jn.17:12). Lo que Jesús
está diciendo, es como se concretará la profecía de Zacarías 13:7 , que
en su contexto no dice quien herirá al pastor, sino simplemente que hay una orden
, la cual es “HIERE AL PASTOR”. Siguiendo el contexto, se refiere
reiteradamente a Jehová como el que actúa. Es él quien hará volver, meterá,
fundirá, probará y dirá. En consecuencia, Jesús estaba enteramente justificado
al decir: “porque está escrito: (yo) heriré al pastor”. Al interpretar
esto a la luz de la profecía y del Nuevo Testamento podemos decir que fue
Jehová mismo el que “cargó sobre” el Mediador “todas nuestras iniquidades” (Isa.53:6), Él fue quien lo “hirió”, lo “quebrantó”, lo “sujetó a padecimientos”
e “hizo de su vida una expiación por el pecado” (Hch.8:32-35). Fue Dios el Padre quien no “escatimó a su propio Hijo”
(Rom.8:32).
Al final lo que se indicó iba a suceder,
ellos iban a huir (Mat.26:56)
y lo hicieron en todas
direcciones. Lo hermoso de todo esto no es únicamente que Jesús de todos modos
los amó, sino que también esta misma predicción serviría para volver a reunir
las ovejas esparcidas después que ellos hubieron reflexionado en el hecho que
su Maestro les había advertido con mucho amor (algo característico de Él) de lo
que sucedería. REFLEXION PRACTICA : ¿ Acaso Dios no nos avisa con amor,
lo que nosotros muchas veces vamos a cometer, advirtiendo nuestra falta de fe e
infidelidad ? Comente brevemente.
v.32) Aquí otra revelación de amor, pues
aún antes de ser esparcidos, estos hombres ya reciben la seguridad de que se
volverán a reunir. En un lenguaje claro y sin figuras Jesús les habla
nuevamente de su resurrección de los muertos. Les asegura que una vez
resucitado irá delante de ellos a Galilea, la misma región de sus hogares y lo
que es más importante, donde originalmente el Señor los había llamado a ser sus
seguidores. Inmediatamente después de la resurrección de Cristo un mensajero
del cielo les va a recordar esta promesa (Mat.28:7), y por orden de él también
lo harán las mujeres, con la instrucción de que deben ir a Galilea y
encontrarse allí con el Señor (Mat.28:10). Y sí fue en Galilea donde el Señor
resucitado se reunió con estos once hombres (Mat.28:16), con siete de ellos
(Jn.21:1-23), y con más de quinientos de sus seguidores (1° Cor.15:6). Que
grande es nuestro Dios cuando habla, Él nos dice siempre la verdad.
v.33) En la respuesta que Pedro hace,
escuchamos muy buenas intenciones, no se debe dudar de su deseo de ser y
permanecer leal a Cristo, venga lo que venga. Sin embargo, el mismo lenguaje
que usó demuestra que cometió por lo menos tres errores estrechamente
relacionados. Reveló una triple debilidad. 1) Trató la Palabra recién
dicha por Jesús con incredulidad, como diciendo “eso no es verdad”, no será así.
Que no ocurriría, ósea el Señor era un “mentiroso”. 2) También se hizo culpable de
menosprecio con respecto a sus condiscípulos, revelando una actitud de
injustificada superioridad. En el original el pronombre “Yo”, “aunque todos …
yo jamás”, es muy enfático, no solamente porque se presenta separadamente, y no
sólo como parte de una forma verbal, sino también porque encabeza la frase
final de la oración condicional. O sea todos los otros lo pudieran hacer, pero “Yo”
jamás= “Arrogancia” 3) Se “olvidó” de todo el A.T donde hombres
arrogantes sufrieron el castigo de Dios, anunciado previamente para su
advertencia. Pasó por alto el constante énfasis de Cristo sobre la necesidad de
la humildad y su predicción, que, después de todo, era una advertencia, que
todos le serían infieles.
v.34) Por eso la respuesta del Mesías es
categórica y hace más precisa la predicción de hace un momento. Veamos algunos
puntos : a) se introduce, como hemos estudiado anteriormente que cuando
le escritura dice “de cierto”, Jesús está indicando un modo más solemne e
impresionante: “Solemnemente te digo”
b) es mucho más específica, estando dirigida a una sola
persona, a Pedro; y porque indica en forma más precisa cuando se cumplirá, esto
será “antes que el gallo cante”, antes de la aurora; y al describir la
naturaleza de la deslealtad en que este discípulo va a caer, es decir, “me
negarás tres veces”. El canto del gallo servía como indicación de la hora.
Mar.13:35 muestra que marcaba la tercera de las cuatro “vigilias”. Estas eran:
del crepúsculo, 6-9; medianoche, 9-12; del canto del gallo, 12-3; y de
la mañana, 3-6. Mar. 14:30 muestra claramente que la referencia es a la segunda
parte del período de 12-3 de la madrugada. Sin embargo, la mención del canto
del gallo se refiere no solamente a la hora de la negación sino también al
canto mismo del gallo. Jesús es el gran Profeta. Aunque Pedro no conocía su
propio corazón, Jesús no solamente lo conocía sino que también lo reveló. Note
el conocimiento perfecto de Jesús : tres veces. El Señor ya estaba sufriendo
en su corazón con estas profecías de los suyos, pero pese a ello, sigue siendo el
gran Salvador. La referencia al canto del gallo hace doble tarea: Primero, indica
el carácter superficial de la jactancia de Pedro. Dentro de unas pocas horas,
sí, aun antes del amanecer, Pedro negará públicamente a su Maestro. Sin
embargo, este mismo gallo y su canto son un medio para volver a Pedro al
arrepentimiento, porque la referencia que a ello hizo Cristo quedó
profundamente enclavada en su mente, de modo que en el momento apropiado este
recuerdo escondido repentinamente tirará la cuerda que hará sonar la campana de
la conciencia de Pedro (Mat.26:74; Mar. 14:72; Luc.22:60;Jn.18:27).
v.35) Pero como somos muchos de nosotros,
usted lo corroborará : “porfiados”, que aunque Dios nos hable y diga las cosas,
nosotros seguimos con nuestra respuesta. Así también, el discípulo que el Señor
había señalado para esta predicción específica persiste en su confesión de una
lealtad inquebrantable, haciendo su jactancia aún mayor. Si fuera necesario,
está dispuesto a morir con (Mat. 26:35; Mar. 14:31; Luc.22:33) y por (Jn.13:37)
Jesús. En igual forma hablaron todos los (demás) discípulos. Ellos también se
dejaron llevar por la fuerte jactancia de Pedro. Deben haber sentido que no
podían prometer menos que Pedro, su líder. Con respecto a este “todos” (los
demás) véase arriba sobre el v. 31.
Parecería que Jesús permitiera a Pedro
tener la última palabra, porque el Maestro no vuelve a responder a este
discípulo errado. Sin embargo, también en este caso Jesús demuestra que él es
el Alfa y la Omega, el primero y el último. ¿No había orado ya por Simón (Luc.22:31-32)?
Y al final de la triste historia, ¿no iba a responder a Pedro por medio de una
mirada tierna, significativa y maravillosa (Luc.
22:61), que iba a ser
seguida por una visita privada después de su resurrección (Luc. 24:34; 1° Cor. 15:5) y una inolvidable restauración
pública (Jn.21:15-17)?. Que tremendo es el amor de nuestro salvador
Jesucristo. Amén.
Otras
Rerefencias
: Job.19:13-16; Salmos 69:20, 88:18;
Lam.1:19; Pro.20:6.
CONCLUSION
No hay profecía dada por Dios en el A.T como en el N.T, que no se
cumpla. Nos queda rendirnos a nuestra débil condición de seguidores de Cristo en
nuestra humanidad cambiante cada día, invitados cada momento a tomar estos pasajes
como nuestros, ya que, muchas veces hemos sido infieles al Señor de una u otra
manera y pese la advertencia reforzamos nuestra actitud. Lo hermoso es que Él
no cambia, que si nosotros reflexionamos y nos arrepentimos, nos perdonará.
Volvemos a decir que el tema no es como se empieza, ni como se terminará, sino
cómo transitamos en el proceso, en nuestro diario vivir. Siempre debemos pensar
muy bien, lo que vamos a decir, sobre todo a Dios. Esta predicción de su negación
por parte del líder más prominente de los discípulos nos haga caer al suelo y
decirle gracias, por tanto amor y misericordia que ha tenido con nosotros hasta
hoy. Menos mal que la santidad nuestra no depende de nuestra integridad, sino
de la de Él (Jesucristo), si nos mantenemos en fe hasta el final, Amén y amén.
APOYO ESTUDIO: IB MITEI