INSTITUCION DE LA CENA DEL SEÑOR

INSTITUCION DE LA CENA DEL SEÑOR

Lección: Mateo 26:26-30 Texto: 1°Corintios 11:35

INTRODUCCION

Lo que era sombra y el comienzo de la redención de Israel en el éxodo, era el deseo del maestro en la lección anterior, celebrar junto a sus discípulos, como se había establecido por el Todopoderoso. Todo Israelita debía y debe recordar ese momento, cada año de generación en generación, celebrando la pascua (Pesaj), hasta hoy, donde se come en cordero y las especies dadas por el Señor, que representan elementos y figuras de esa liberación gloriosa de la esclavitud de Egipto y la muerte de los primogénitos. En esa ocasión el cordero sacrificado y preparado para ello servía para que con su sangre se marcaran los dinteles de las puertas y así identificar por donde la muerta, pasaría por alto (Exo.12:7; 22-23). Lo glorioso, la sustancia, lo perfecto, estaba por llegar, y durante esa misma Cena Pascual el Mesías pronuncia las más grandes palabras de liberación, ahora para todos los que creyeran en Él. Amén. Y dejándonos a nosotros una instrucción que debemos realizar para comprender nuestra liberación de la imposibilidad de cumplir la Ley de Dios, de la esclavitud del pecado y de la muerte. Que maravilloso es el evangelio. Vemos esta ordenanza de Jesús en Mar. 14:22-26; Luc.22:15-20 y en 1° Cor.11:23-25.

DESARROLLO

v.26-30)  A esta altura la Pascua pasa a ser la Cena del Señor; porque, hacia el final de la comida pascual mientras los hombres estaban todos comiendo libremente (v. 21), Jesús instituyó el nuevo sacramento que iba a reemplazar al antiguo. Unas pocas horas más y el antiguo símbolo, siendo cruento, porque requería la muerte de un cordero. habrá cumplido su propósito para siempre jamás, habiendo alcanzado su cumplimiento en la sangre derramada en el Calvario. Por lo tanto, era tiempo que un nuevo símbolo no sangriento reemplazase al antiguo. Sin embargo, al vincular históricamente y en una forma tan estrecha la Pascua y la Cena del Señor, Jesús dejó en claro que lo que era esencial en la primera no se perdió en la segunda. Ambas le señalan a él, el sacrificio único y suficiente por los pecados de su pueblo. La Pascua señalaba adelante hacia este sacrificio; ahora la Cena del Señor señalará hacia atrás, hacía él. Amén.

Habiendo tomado de la mesa una rebanada de pan sin levadura, Jesús “dio gracias” y luego comenzó a partir el pan. Aunque el original, al referirse a la oración, usa una palabra en el v. 26 (literalmente, “habiendo bendecido”; Mar.14:22) y otra en el v. 27 (“habiendo dado gracias”; Mar.14:23); la primera forma participial usada en referencia al pan y la segunda en referencia a la copa; no hay una diferencia esencial. Tanto Lucas (22:19) como Pablo (1° Cor.11:24) dicen “habiendo dado gracias” donde Mateo y Marcos tienen “habiendo bendecido”. Por lo tanto, no es incorrecto adoptar la traducción “Jesús … dio gracias” tanto en Mat. 26:26 como en el 27. El partimiento del pan, al que se hace referencia en todos los cuatro relatos, debe considerarse como parte de la esencia misma del sacramento. Esto se hace claro a la luz de lo que sigue inmediatamente, entonces lo dio a sus discípulos y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Interpretar esto como que significa que Jesús estaba realmente diciendo que estos pedazos de pan que daba a sus discípulos eran idénticos con su cuerpo físico o que en ese mismo momento se estaban transformando en su cuerpo, es pasar por alto:  

a.       el hecho de que Jesús estaba ahí de pie frente a sus discípulos en su cuerpo, de modo que todos lo podían ver. Tenía el pan en su mano y les daba pedazos a medida que lo iba partiendo. El cuerpo y el pan eran claramente distintos y así permanecieron. Ninguno se cambió al otro, ni tomó las propiedades o características físicas del otro. Además, tal interpretación también pasa por alto

b.      el hecho de que durante su ministerio terrenal el Maestro muy frecuentemente había usado lenguaje simbólico (Mat.16:6; Jn.2:19; 3:3; 4:14, 32; 11:11). Es notable que en todos los casos señalados por estas referencias el lenguaje figurado o simbólico de nuestro Señor fue desestimado por los que lo oyeron por primera vez. También en cada caso, el contexto deja claro que los que interpretaron literalmente las palabras de Cristo estaban equivocados.

c.       cuando Jesús habló de sí mismo como la “vid” (Jn.15:1, 5), ¿no es claro que quería decir que la relación entre la vid y sus sarmientos, que en la planta encuentran su unidad, vida y capacidad de fructificar, esa, en un sentido mucho más excelso, es la relación de Cristo con su pueblo? Así que, ¿no es claro que la vid representa o simboliza a Jesús la Vid verdadera? Del mismo modo él también se llama a sí mismo, o es llamado, puerta, estrella de la mañana, piedra del ángulo, cordero, fuente, roca, etc. También se refiere a sí mismo como “el pan de vida” (Jn.6:35, 48), “el pan que descendió del cielo” (Jn.6:58). Entonces, ¿por qué no podía ser representado y simbolizado por el “pan partido”? En consecuencia, el sentido del “pan partido” y del vino que es derramado se indica correctamente en un formulario para la celebración de la Cena del Señor que representa a Cristo diciendo: “Por cuanto de otro modo deberíais haber sufrido la muerte eterna, yo doy mi cuerpo en muerte sobre el madero de la cruz y derramo mi sangre por vosotros y alimento y refresco vuestras almas hambrientas y sedientas con mi cuerpo crucificado y mi sangre derramada para vida eterna, tan ciertamente como este pan es partido ante vuestros ojos y es dada esta copa, y coméis y bebéis con vuestra boca en memoria de mí”.

Jesús anhelaba que por medio de la cena, la iglesia recordara su sacrificio y le amara, reflexionara sobre aquello y lo abrazara por fe, mirando al futuro con una viva esperanza hacia su glorioso regreso. Ciertamente la celebración adecuada de la comunión es un recordatorio de amor. Sin embargo, es más que eso. En esta genuina fiesta, Jesús está muy ciertamente presente y muy activo por medio de su Espíritu. Sus seguidores debían “tomar” y “comer”, apropiándose de Cristo por medio de una fe viva y que es fortalecida en este mismo acto recordatorio. REFLEXION PRACTICA: ¿Acaso no es lo que nos sucede a muchos de nosotros cuando lo realizamos en nuestras iglesias?

v.27-28) Luego tomó la copa y dio gracias. La dio a ellos diciendo: “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”  Analicemos :

a.) No se debe dar mucha importancia al hecho de que Marcos hable de “una” copa, porque en los relatos paralelos el texto de Mateo varía, mientras Lucas y Pablo usan el artículo definido: “la copa”. En la Pascua era costumbre beber varias copas de vino diluido (Los estudiosos cuentan hasta 4 copas). Puesto que, como se ha señalado, la Cena del Señor estaba vinculada con la última parte de la Pascua, es claro que la copa aquí mencionada refleja la última copa de esta fiesta. Por eso tanto Lucas como Pablo hablan de la “copa después de haber cenado”. Además, el énfasis no se pone jamás en el vaso. Todo el énfasis está en su contenido, el vino (Mat.26:29) como símbolo de la sangre de Cristo.

b.) Al ordenar a “todos” sus verdaderos discípulos que beban este vino se enfatiza la unidad de todos los creyentes en Cristo. Además, esto condena la práctica de tener una persona, un sacerdote, que beba “por todos”.

c.) En los cuatro relatos se establece una relación entre la sangre de Cristo y su pacto. Como lo relatan Mateo y Marcos, Jesús dijo: “mi sangre del pacto”. La expresión se remonta a Exo.24:8; Lev. 17:11. Ya que : “Sin derramamiento de sangre no hay remisión” (Heb.9:22; Efe.1:7); y sin esa remisión, por lo tanto, no hay pacto, ninguna relación especial de amistad entre Dios y su pueblo. La reconciliación con Dios siempre exige sangre, un sacrificio expiatorio. Y puesto que el hombre mismo es incapaz de ofrecer tal sacrificio, se requiere un sacrificio substitutivo, aceptado por fe (Isa.53:6, 8, 10, 12; Mat.20:28; Mar. 10:45; Jn.3:16; 6:51; Rom. 4:19; 8:32; 2° Cor. 5:20, 21; Gál.2:20; 3:13; 1° Ped. 2:24). Así llega a existir el pacto. Las Escrituras se refieren repetidas veces al pacto de Dios con su pueblo. El Señor lo estableció con Abraham (Gén.17:7; Sal. 105:9), por lo tanto, también con todos los que participan de la fe de Abraham (Gál.3:7,29).

d.) Jesús dice que su sangre es derramada “por muchos”, no por todos. (Isa. 53:12; Mat. 1:21; 20:28; Jn.10:11, 14, 15, 27, 28; 17:9; Hch.20:28; Rom. 8:32-35; Efe. 5:25-27). Sin embargo, “por muchos” no por sólo unos pocos. (Jn.1:29; 4:42; 10:16; 1 Jn.4:14; Apo.7:9-10.)

Mateo y Marcos indican que esta será la última cena para estar juntos aquí. Jesús predice su muerte inminente y ordena a sus discípulos y a sus seguidores a través de todos los tiempos que lo sigan haciendo en memoria suya hasta su segunda venida (1° Cor.11:26).  v.29)  Al hablar del “fruto de la vid”, Jesús se refiere indudablemente al vino. Note la estrecha relación entre “vid” y “vino” en Isa.24:7; Núm. 6:4; Hab. 3:17. En esta época del año (abril) y en las condiciones de vida prevalecientes en Judea en aquel tiempo, es difícil pensar en algo distinto del jugo de uva fermentado, es decir, vino, el tipo de vino usado en la Pascua; de ahí, vino pascual o diluido. Al decir “hasta el día que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”, Jesús con toda probabilidad quiere decir: “hasta que en el reino de mi Padre, como una expresión favorita de Jesús; yo entre en una comunión eterna y festiva con vosotros”. Entonces tanto la Pascua como la la Cena del Señor habrán alcanzado su máxima (Luc.22:16).

Así que vemos que la comunión no solamente apunta hacia atrás a lo que Cristo hizo por nosotros, sino también hacia adelante a lo que él todavía habrá de significar para nosotros. “Beber vino nuevo en el reino de mi Padre” con toda probabilidad debe interpretarse como un símbolo de la gloriosa reunión y las festividades sin fin que esperan a los hijos de Dios en la vida venidera (Apo.19:19). v.30) Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de los Olivos. “Cuando hubieron himnado”, dice el original. Puesto que la Cena del Señor era el fruto natural de la Pascua, es probable que los himnos de alabanza que se entonaron hayan sido los Salmos 115-118. Como todos pueden darse cuenta al leerlos, éstos son cantos de alabanza, de acción de gracias y de confianza en Dios. No sólo constituían una conclusión adecuada a las bendiciones disfrutadas, sino también un preparativo muy especial para los duros sufrimientos que iban a comenzar (Efe.5:19 y Col.3:16). Cuando la reunión se hubo concluido así, Jesús y sus discípulos, que ya no eran doce sino once, fueron al monte de los Olivos, cruzaron el Cedrón y entraron en el Getsemaní, localizado al pie del monte. Jn. 18:1.

CONCLUSION

Cuando la iglesia mantiene bíblicamente las definiciones de pecado, salvación, iglesia y sacramentos, no podemos ponerle algo más a lo escrito y dicho por el Señor Jesucristo, nuestro salvador. Los sacramentos son aquellos que Jesús dejó ordenados a sus discípulos, indicándolos por sus propios labios, tienen algún elemento físico externo (para consagrar y preparar) y se deben realizar con fe, para producir un resultado espiritual en los que lo realizamos. (Para la iglesia de Cristo sólo hay dos: el bautismo y la cena del Señor). Cuando otro grupo de religiosos comenzó a cambiar estos conceptos indicados, se agregaron sacramentos que no lo son. Alabemos a Dios por este perfecto plan y preparación del mismo en nuestro favor y nunca cambiemos el sentido espiritual en el temor del Señor. Amén.  

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

Articulos Relacionados

ARRESTO DE JESUS

GETSEMANI

LA PASCUA

Últimos Articulos

ARRESTO DE JESUS
GETSEMANI
PREDICE LA NEGACION DE PEDRO