EL UNGIMIENTO EN BETANIA

EL UNGIMIENTO EN BETANIA

Lección: Mateo 26:6-13 Texto: 1°Timoteo 2:6

INTRODUCCION

En base a la planificación humana, que en dos días más se llevaría a cabo, permitido por Dios para nuestra salvación, la intriga de sus discípulos y seguidores seguro era algo que se sentía en sus corazones. Sin embargo, la parte final de los días de la pasión de Cristo, comienza con un acto que sucede en Betania, que contradice el ambiente hostil. Pese a lo inminente de su muerte, sucede algo planificado por Dios muy hermoso. Estos versos también se lee en Mar.14:3-9 y Luc.12:1-8.

DESARROLLO

v.6-9)  Debemos necesariamente mirar también Juan 12:1 y analizar que no hay ningún conflicto entre este relato y lo que dice Juan “Ahora, seis días antes de la Pascua, Jesús vino a Betania …” La indicación de tiempo en Mat. 26:2, “después de dos días” no se aplica al ungimiento en Betania (La lección de hoy). En el v. 6 Mateo comienza a relatar una nueva historia. Para hacerlo debe volver atrás unos pocos días a la noche del sábado anterior cuando en Betania se dio una cena en honor de Jesús. Aquí estaban presentes por lo menos quince hombres: Jesús, los Doce, Lázaro (Jn.12:2) y un cierto Simón, mencionado solamente aquí y en Mar.14:3. La idea de que la cena (o “comida” si uno lo prefiere así) se originó en amor al Señor y específicamente en gratitud por la resurrección de Lázaro y la curación de Simón, que había sido leproso, y todavía llamado “Simón el leproso”, pero que presumiblemente había sido sanado por Jesús, es una idea que surge sola. La cena se dio en el hogar de este Simón. Por Jn.12:2 sabemos que Marta, hermana de María y de Lázaro, estaba sirviendo, mientras Lázaro era uno de los que estaban reclinados a la mesa con Jesús. v.7) Mientras los invitados estaban reclinados a la mesa conforme a la costumbre de la época, “vino a él una mujer”. Jn.12:3 nos muestra que esta mujer era María de Betania, se pone detrás de Jesús que estaba reclinado y en sus manos tiene “un frasco de alabastro de un perfume muy costoso”, es decir, un frasco de yeso blanco de grano muy fino (en vez de blanco podría haber estado delicadamente teñido). Está lleno de “perfume” o “ungüento” calificado como “muy costoso” (Mar.14:3). En realidad, el perfume era extracto de nardo puro (Jn.12:3). El mismo pasaje también nos informa que había una gran cantidad de este extracto precioso y muy fragante, no menos de una libra romana (unos 350 gramos o medio litro). Repentinamente ella rompe intencionadamente el frasco y derrama su contenido sobre Jesús. Según Mateo y Marcos, ella lo derrama en su cabeza (Sal. 23:5) y según Juan, ella le unge  los pies. No hay conflicto, porque Mateo y Marcos indican claramente que el perfume fue derramado sobre el cuerpo de Cristo (Mat. 26:12; Mar. 14:8). Evidentemente había bastante para todo el cuerpo: cabeza, cuello, hombros y pies. La casa de Simón se llenó de la fragancia. María, al derramar su perfume, también estaba derramando su corazón, lleno de gratitud, amor y devoción al Señor. El frasco en que se guardaba el perfume generalmente tenía un cuello largo y estrecho, el cual podría haber sido quebrado en su parte superior, para que el perfume pudiera salir gota a gota para que el ungüento cayera con más abundancia sobre Jesús. Los versos 8 y 9 muestran la reacción de los discípulos. Jn.12:4-6 nos proporciona detalles adicionales, mostrando que el tesorero de los Doce, Judas Iscariote, era el que había pronunciado la objeción más fuerte, y que había calculado rápidamente el valor del regalo estimándolo en trescientos denarios (Promedio $6.000.000), sugiriendo que podría haberse vendido por esta suma y el dinero distribuido entre los pobres. Pero Mateo y Marcos dejan en claro que los otros discípulos también estaban de acuerdo con él. Con una excepción, a dondequiera que María miraba encontraba miradas de enojo y reprobación ¡Muy noble estos discípulos, especialmente Judas, el defensor de la vida sencilla y protector de los pobres! Porque era un ladrón (Jn.12:6). Ellos no comprendieron el acto de derramamiento como expresión de un amor que no tiene precio.

v.10-13) Además, considerando todo lo que Jesús ya había hecho por ellos, estaba haciendo por ellos, e iba a hacer por ellos, ¿no debieran estos hombres haber estado felices de que María honrase de este modo maravilloso al benefactor de ellos? No es sorprendente que Jesús se apresure a defender a María en los siguientes versos. Jesús no quería que sus discípulos se preocuparan por el perfume, como si hubiera sido un desperdicio, ni quería que concentraran su atención exclusivamente en los pobres. Está diciendo, en otras palabras: “Consideren lo que María ha hecho por mí”. No es que el Maestro no se preocupara por las necesidades físicas y espirituales de los demás, por ningún motivo. Ya que existían muchas otras oportunidades para atender a la causa de la caridad o benevolencia cristiana. Por el contrario, casi no había muestras de amor y honra a Jesús, menos en los días que venían, que al contrario serían de humillación. El Getsemaní y el Gólgota estaban a un paso. Lo que María había hecho era por lo tanto correcto y aun hermoso, porque fue motivado por un corazón lleno de gratitud. También era algo único por la solicitud que revelaba, fue el único acto de derramamiento real espiritual y práctico. Jesús continúa en el verso 12, “Porque cuando ella derramó este perfume sobre mi cuerpo, lo hizo para prepararme para la sepultura”. Mucho se ha escrito sobre este pasaje difícil. Como algunos lo ven, Jesús está diciendo que María, sin comprenderlo, lo ha ungido para su muerte y sepultura inminentes. Hay que reconocer que esta interpretación tiene sentido: El propósito de Dios con frecuencia se cumple a través de las obras de los seres humanos aun cuando éstos no saben qué es lo que realmente está ocurriendo. REFLEXION PRACTICA : ¿Ha realizado algo dentro de su vida cristiana, que a veces no tenía sentido para algunos, pero que después fue de mucha bendición para su vida y alguien más? Además, María podría no haber sabido que la muerte de su Maestro estaba tan cerca. Por otra parte, no hay que pasar por alto el hecho que María de Betania era quizás la mejor oyente que Jesús tenía, esta es la mujer que previamente se había sentado a sus pies (Luc.10:39). Si aun los enemigos de Jesús conocían las predicciones acerca de sí mismo (27:63), ¿no podemos suponer que María sabía por lo menos tanto como ellos? Si es así, es probable que le haya venido el pensamiento: “Esta bien podría ser la última oportunidad que yo tenga para realizar un acto de bondad hacia Jesús; y cuando según su propia predicción, sus enemigos le den muerte, ¿se concederá a sus amigos el privilegio de ungir su cuerpo?” No se puede desechar, por lo tanto, el punto de vista que el propósito consciente de María era preparar a Jesús para la sepultura. Jesús termina su defensa de María de la siguiente manera: v.1) “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella”.  Como ya se ha indicado, ahora era sábado por la noche, el día antes de la entrada triunfal. Luego, el martes iba a hacer la asombrosa predicción de que el evangelio del reino se esparciría por todo el mundo (Mat.24:14). Pero aun antes de haber hecho ese anuncio, ahora, tres días antes, promete solemnemente que dondequiera que se cuente la historia gozosa de Jesús, el relato de lo que María hizo irá mano a mano con el evangelio. La memoria del noble hecho de María debe mantenerse vivo, el Maestro no permitirá que sea olvidado. Amén.

Referencias : Tito 2:14; Heb.13:21; 1°Ped.2:12.

CONCLUSION

Por supuesto, esta es una lección para todo tiempo. El evangelio y la hermosa obra de María, el mensaje de salvación y la respuesta de gratitud por la salvación recibida no deben separarse jamás (Mar.14:9). Los que tenemos gratitud por la obra gloriosa de Cristo, debemos siempre estar derramados frente a Él, aún con lo mejor de nosotros a sus pies. Ya no podemos ungir al ungido, pero por lo menos reconocer cada día lo que María realizó por nosotros en adoración y mucho más lo que Jesús realizó y hará en nuestra redención final cuando Él regrese. Amén.

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

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