EL ACUERDO ENTRE JUDAS Y LOS SACERDOTES

EL ACUERDO ENTRE JUDAS Y LOS SACERDOTES

Lección: Mateo 26:14-16 Texto: Zacarías 11:12

INTRODUCCION

La hora se acerca, la trama se lleva a cabo y lo más penoso es que uno de los doce, es quien venderá al Maestro con los sacerdotes del momento. Movido por la debilidad de su corazón y lo que nunca salió de él, es Judas quien tranza por unas monedas de plata (profetizado desde el Antiguo Testamento) la vida, el encarcelamiento, sin temor, pudor o pensar en lo que estaba haciendo. Con ese paso se concretaría la planificación maligna de los religiosos responsables junto a quien apostata de su fe, perdiendo su lealtad al Maestro quien lo había amado desde que lo vio. Veamos el acuerdo de este amante del dinero. Estos versos también los examinamos en Mar. 14:10-11 y Luc. 22:3-6.

DESARROLLO

v.14-16)  En notable contraste con lo que vimos en la Escuela anterior, el ungimiento realizado por María en Betania, quien demuestra su lealtad y fidelidad al Señor, eso quedó escrito no como algo simple, y es recordado en todas las generaciones, ahora veremos lo contrario a ello, una deslealtad apóstata que tampoco se borrará de la historia de la redención. Usted me podrá decir que todo estaba escrito, y es cierto, pero como en algún momento podremos profundizar y estudiar por la Palabra, solo diremos que en las decisiones de las criaturas creadas por Dios (creadas inicialmente en forma perfecta a su imagen y semejanza, donde Él las crea en plena libertad – libre albedrío y conociendo Él sus decisiones, todo es llevado al propósito del Plan de gracia eterno e infalible) Él no interfiere, pero las conoce. Lo que hizo Jesús con Judas Isacriote fue amarlo, llamarlo a un ministerio, conociendo su corazón, con el fin de salvarlo y mostrarle su poder de amor. Sin embargo, veremos lo que un hombre puede llegar a realizar, aun cuando el mismo Dios le da tan grande oportunidad de cambio y transformación.  

v.14-15) Debemos ver Mat.10:2-4 para una descripción de Judas y una discusión de las razones que pudieran haberlo llevado a cometer la traición que para siempre se vincula con su nombre. La palabra “entonces”, como ocurre tan frecuentemente en Mateo, nuevamente es más bien indefinida. Sin embargo, parece razonable llegar a la conclusión de que el acuerdo entre Judas y los principales sacerdotes ocurrió no solamente después de la cena del sábado en la noche (versos 6 al 13), sino aun después de la reunión del Sanedrín del día martes (versos 3 al 5). A fin de dar tiempo suficiente para que Judas llevara a cabo sus planes, probablemente sea correcto decir que él fue a los principales sacerdotes inmediata o casi inmediatamente después de la sesión relatada. No fue antes porque es claro de los versos 3 al 5 que la decisión a que llegaron en su reunión era todavía más bien indefinida. Estaban de acuerdo en arrestar a Jesús por medio de algún engaño, pero no durante las festividades. La naturaleza exacta de su malvado ardid parece no haber estado clara aun para ellos mismos en ese momento. Estaban esperando que sucediera algo o que alguien se presentara. Después de todo, todos sabían que ellos estaban buscando la ayuda del público para arrestar a Jesús (Jn.11:57).

Lo más terrible de esto, es que fue uno de los “Doce”. Esto nos lleva sin dudar a recordar al profeta en Salmos 41:9 , demos lectura atentamente y gocémonos, por la certeza del conocimiento anticipado del Eterno. De hecho, la Escritura misma (Jn.13:18) nos exhorta a mirar en esta dirección con el fin de sentir algo de la profundidad del pecado de este hombre y de su responsabilidad. Con la pregunta “¿Qué me queréis dar si os lo entregue?” , naturalmente, los principales sacerdotes “se alegraron” (Mar. 14:11). Justo en el momento de su incertidumbre, pensando quizás que las multitudes de los peregrinos venidos a la pascua judía estaban sólidamente de parte de Jesús, viene este hombre, uno de los doce compañeros más íntimos de quien consideraban su enemigo…¡a ofrecer voluntariamente sus servicios!. Que alivio debe haber sido para estos malvados hombres, los principales sacerdotes deben haber considerado esto como una respuesta a sus oraciones. Y ellos le pesaron de inmediato treinta piezas de plata. Inmediatamente, se consumó el trato y se le pagó el dinero. Esto no está en conflicto con “prometieron darle” (Mar. 14:11). Luc. 22:5- 6 nos resuelve el dilema: “y convinieron en darle dinero. Y él se comprometió”. Esto implica que ellos “Entonces le pagaron”. Quizás podemos describir la situación como sigue:

Judas: “¿Qué me queréis dar si os lo entregue?”

Los principales sacerdotes: “Prometemos darte treinta piezas de plata en cuanto convengas en entregarlo en nuestras manos”.

Judas: “De acuerdo”.

Los principales sacerdotes, después de pesar el dinero dicen: “Aquí están las treinta monedas de plata”.

Judas las toma y se va.

Esta interpretación está en armonía todo lo pensado y analizado por las partes, en cada palabra que generó la situación. Los principales sacerdotes no hubieran permitido pasar la dorada oportunidad sin prestarle atención. Ellos sabían muy bien que si Judas tenía el dinero en su bolsa no se atrevería a echar pie atrás antes de cometer el hecho. Además, si es la intención de Mateo que las palabras acerca de las treinta piezas sean interpretadas como un cumplimiento de la profecía de Zac. 11:12, como es muy probable, tienen que haber tenido el sentido: “pesaron para él”, porque esa es la connotación en esa profecía como lo aclara y concluye  Zac. 11:13.

En cuanto al precio pagado, esas “treinta piezas de plata”, eran equivalentes en valor a las tetradracmas o a los siclos hebreos. Treinta de estas, calculadas hoy, más o menos para nosotros serían unos $20.000.  Pero debido a las fluctuaciones del dinero, tanto en aquel tiempo como ahora, es imposible determinar con alguna exactitud a cuanto equivaldría en dinero actual. El Salvador fue vendido a sus enemigos por el precio de un esclavo acorneado por un buey (Exo.21:32). ¡Por una suma tan miserable Judas traicionó al Maestro!

Con el dinero ya en su poder, Judas ahora se siente obligado a entrar en acción. Por lo tanto, no nos sorprende lee el último verso de esta Escuela “Y desde ese momento estaba buscando una oportunidad para entregarle”, la cual se le presentaría muy pronto.

Referencias : Isa.56:11; 1°Tim.6:9-10; 2°Ped.2:3 y 15; Hch.1:18 .

CONCLUSION

Querer agregar más a estos versos relevantes, que quedan marcados eternamente, o colocar otro énfasis en su interpretación estaría demás. Sólo debemos decir que los versos de Salmos y Zacarias se cumplen en forma perfecta, sabiendo que la misma planificación humana, más la debilidad del hombre, que toma mala decisiones, nunca pueden interrumpir el programa de Dios, su plan perfecto de redención final, ya que Él es Dios y puede tomar todos los cambios de decisiones de nosotros y aún así tener todas las probabilidades existentes en nuestras mentes, y Él llevar los actos a Su propósito eterno. Por lo tanto, podríamos concluir esta corta, pero no menos importante lección, con una REFLEXION PRACTICA, que nos indica que aún siendo sus “más cercanos” podemos llegar a decidir mal y querer vender a quien ya nos amó. Hoy en día en que los hombres, no son transformados, no se convierten, no nacen de nuevo, esta lección nos da en la cara una bofetada de alerta. Procuremos pensar bien si hay algo en nuestro corazón, que sea primero que Dios y que aún no ha salido (un dios), para que esto no nos suceda. Afirmemos nuestro corazón en Él y no cambiemos apostatando o traicionando al Maestro. Dios nos libre. Amén.

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

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