EL JUICIO ANTE EL SANEDRIN

EL JUICIO ANTE EL SANEDRIN

Lección: Mateo 26:57-68 Texto: Isaías 57:3

INTRODUCCION

Ya se ha consolidado que cada paso dado por el Mesías, en año, mes, día, hora y podríamos decir hasta cada minuto que pasa en la vida de Jesús, la profecía se va cumpliendo en forma perfecta, extraordinaria y sin ningún error. Para comprender estos versos y el Capítulo 27, debemos recordar que el Maestro tuvo que pasar por dos juicios. El primero se llama frecuentemente el juicio eclesiástico; el segundo, el civil. El primero consistió de tres etapas, y lo mismo ocurrió con el segundo. Las tres etapas del así llamado juicio eclesiástico fueron: 1) la audiencia preliminar ante Anás (Jn.18:12-14, 19-23); 2) el juicio ante el Sanedrín, esto es, ante Caifás y los escribas y ancianos (Mat.26:57); y 3) el juicio ante este mismo cuerpo un poco después de amanecer (Mat.27:1). La audiencia ante Anás, descrita solamente por Juan, no se debe confundir con el juicio ante Caifás. Las tres etapas en el juicio ante las autoridades civiles fueron: 1) el juico ante Pilato; 2) el juicio ante Herodes, y 3) continuación del juicio ante Pilato. Así como la audiencia preliminar ante Anás se encuentra solamente en el Evangelio de Juan, también la comparecencia de Cristo ante Herodes la relata solamente Lucas (23:6-12). En estos versos a desarrollar, por lo tanto, se supone que ya se ha celebrado la audiencia preliminar ante Anás. Este pasaje también se encuentra en Mar. 14:53-65, Luc.22:54-5 y 63-65, 67-71, Jn.18:12-14, 19-24.

DESARROLLO

v.57-63)  v.57) Jesús es enviado “atado” a Caifás el sumo sacerdote y a los que se habían reunido con él, es decir todos los del sanedrín (Jn.18:24) , los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. v.58) Aunque todos los discípulos habían huido, dos, Pedro y “otro discípulo”, pronto se juntaron y comenzaron a seguir a la banda que conducía a Jesús hacia el palacio del sumo sacerdote. En el caso de Pedro, probablemente fue un impulso provocado en parte por las jactanciosas palabras que pronunció, según se relatan en los versos 33 y 35; en parte también solo por pura curiosidad, como lo establece el texto. Jn.18:15-16 donde se explica cómo pudo este discípulo ser admitido en el palacio, quien entró por una puerta exterior, caminó a través de un pasaje que conducía a un patio interior sin techo donde se sentó con la servidumbre del palacio y los guardas del templo (policías). Habiendo entregado el prisionero, la mayoría de los soldados probablemente habían vuelto ya a la fortaleza de Antonia. El relato de la primera negación de Pedro, que se introduce aquí en el v. 58, se encuentran en los versos  69 y 70 (Mar.14:54, 66-68; Luc.22:54-57; y Jn.18:15-18). La narración ahora vuelve al juicio de Cristo ante el Sanedrín. v.59-60). Nos podríamos preguntar: “Pero, ¿por qué tener un juicio ya que el Sanedrín había decidido hace mucho tiempo que Jesús debía morir (Jn.11:4- 5), cual acuerdo se había vuelto a confirmar muy recientemente (Mat.26:4)?” Respuesta: Había que oficializar el veredicto y formular las razones para que la sentencia que posteriormente se basara en ellas pudiera ser justificada ante los judíos para poder obtener la cooperación indispensable de los gentiles, especialmente Pilato. Era una profunda humillación para el que era absolutamente sin pecado ser sometido a un juicio dirigido por hombres pecadores. Ser juzgado por tales hombres y bajo tales circunstancias hacía que esto fuera infinitamente peor. El codicioso  y vengativo Anás (Jn.18:13), el rudo, astuto e hipócrita Caifás (Jn.11:49-50), el supersticioso y egoísta Pilato (Jn.18:29); y el inmoral, ambicioso y superficial Herodes Antipas, ¡tales personas eran sus jueces!, considere en este estudio, en forma más profunda la situación humana, política y perversa que Jesús tuvo que enfrentar. Voy a decir algo que quizás alguien ha vivido : “el mundo es un asco, es injusto, es diabólico y gobernado por hombres sin Dios”, que no les importa nada ni nadie, eso es así hoy y será hasta el final, por eso la política humana, no tiene nada que ver con el evangelio de Jesucristo.  En realidad, todo el juicio fue una farsa, fue un “juicio nulo”. No había la menor intención de dar a Jesús una audiencia justa con el objeto de descubrir en estricta conformidad con las leyes de la evidencia si los cargos en su contra eran justos o infundados. En los registros de la jurisprudencia no hay parodia de juicio celebrado que sea más vergonzoso que éste. Además, para llegar a esta conclusión ni es necesario hacer un estudio de todos los detalles técnicos con referencia al derecho judío de ese tiempo. Diversos autores han enfatizado que el juicio de Jesús fue ilegal en base a varios puntos técnicos, como las siguientes:

1) No se permitía celebrar de noche juicios en que se comprometía la vida del acusado. Sin embargo, Jesús fue juzgado y condenado entre las 1 y las 3 de la mañana del día viernes y fue ejecutado durante la Fiesta, lo que estaba prohibido. Según la ley farisea, no se podían iniciar audiencias sobre un caso que comprendiera la pena capital en la víspera de una fiesta mayor como la pascua. No se podía declarar reo a una persona durante la noche. Ejecutar la sentencia en el día de una de las grandes fiestas era contrario a las reglas establecidas.

2) El arresto se efectuó como resultado de un soborno, el dinero de sangre que Judas había recibido.

3) Se pidió a Jesús que se incriminara a sí mismo.

4) En casos de pena capital, la ley judaica no permitía que la sentencia fuese pronunciada hasta el día siguiente al día en que el acusado era declarado reo.

La casuística sutilísima del derecho rabínico había descubierto todos tipos de métodos para eludir sus propias reglas. Todo lo que Caifás tenía que hacer era declarar que el juicio de Jesús en este tiempo y bajo estas circunstancias era en beneficio del pueblo y la religión. Como indicamos previamente esto estaba planificado y declarado previamente, ahora había que ejecutarlo como sea, ya que el Mesías los había descubierto en todas sus falsas enseñanzas, sus malas prácticas en el templo (cueva de ladrones) y en sus ganancias deshonestas. Esto los llevó al odio interior, a ser vengativos y ser unos agitadores convulsivos, ellos ¡tenían sed de sangre!, esa es la verdad. REFLEXION PRACTICA: Donde hay cúpulas de hombres sin Dios, esto es posible que ocurra, frente a alguien que puede estar diciendo la verdad. Dios nos guarde. Amén.

Por lo anterior, esto más que un juicio, era un asesinato. Para llegar a esto debían existir testigos, que aunque fueron muchos, estos no concordaban (Mar.14:56). La ley decía que debían a lo menos dos de ellos estar de acuerdo, para poder condenarlo. Al fin se presentaron dos y declararon: Este tipo dijo: Puedo destruir el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. La alusión es al velado dicho de Jesús relatado en Jn.2:19: “Destruid este templo (o: santuario) y en tres días lo levantaré”. Los judíos que primero lo oyeron lo habían malinterpretado, como si no tuviera referencia a otra cosa que a la estructura física que Jesús había recién purificado. Pero estos dos falsos testigos tergiversaron además el dicho mismo, como si el Señor hubiera declarado que él mismo iba a destruir el templo. Entonces, según el testimonio de ellos Jesús era un difamador del templo. Un tiempo más adelante se iba a presentar un cargo similar contra Esteban (Hch.6:14) y contra Pablo (Hch.21:28). v.62-63ª) Y el sumo sacerdote se levantó … Por cierto, Jesús podría haber denunciado el carácter totalmente infundado de la acusación, podría haber mostrado que era una mala interpretación y una tergiversación de lo que él había dicho, pero él sabía muy bien que el propósito de este juicio no es vindicar el derecho, sino más bien hacer que triunfe el mal. Por esto Jesús, permanece en silencio. Esto irrita a Caifás quien interviene como presidente del tribunal para concretar su intención declarada de destruir a Jesús. Visiblemente afectado, se levantó de su silla y le preguntó: ¿No respondes nada? ¿Qué están testificando estos hombres contra ti? Es como si dijera: “Este es un cargo grave. ¡Por cierto requiere una respuesta!” Pero Jesús seguía en silencio, cumpliendo así las profecías de Isa.42:1-4, Isa.53:7; Sal.38:12-14 y otros muchos versos donde se anuncia el comportamiento del Justo frente a la tempestad que se levantaba en su contra, por parte de “el padre de mentiras” (Jn.8:44). Cuando parecía que el juicio iba a fracasar, Caifás repentinamente salta al rescate como si estuviera dejando a un lado toda consideración secundaria al hacer la pregunta principal, la que había estado en el pensamiento de los líderes por largo tiempo. Mateo relata esta dramática evolución con estas palabras: 63b. Y el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios. Ese era el remache, la cuestión decisiva. ¿Se le vino esta pregunta repentinamente a su mente o ya la tenía pensada y reservada para usarla en caso necesario? ¿Tuvo la pregunta, quizás, un origen divino? De paso se puede observar que esta idea no puede descartarse del todo (Jn.11:51). Si era de origen celestial, todavía sería responsable el sumo sacerdote mismo, no el cielo, por los siniestros motivos que tuvo al formularla. Fue enfática y bajo el juramento de más peso de todos, “por el Dios vivo”, como diciendo “¿Pretendes realmente ser el Mesías tan largamente esperado?”, aún cuando en su ministerio Jesús  no se había revelado a ese punto en varios momentos lo había dejado implícito (Jn.4:25-26, Mat.21:15-16, 42; 25:31-46) y lo había ocultado a los Judíos por su mal entendimiento de las Escrituras. Jesús nunca les dijo “Yo Soy el Mesías”, pero la verdad era esa : Sí, lo era, es y será !!!Amén y amén. Era Jesús el Siervo Sufriente, como él mismo lo había dicho repetidas veces a sus discípulos (Mat.12:40; 16:21; 17:22, 23; 20:18, 19; Jn.3:14), también había llegado el momento de hacer una clara afirmación ante las autoridades más altas de la nación judía. En consecuencia, cuando Caifás le hizo la pregunta considerada por él como la que arrinconaría a su enemigo, fue realmente bajo la providencia de Dios que estaba dando al Hijo del hombre la oportunidad que estaba buscando.

v.64-68) La respuesta de Cristo Jesús, no admite otra interpretación, el le dijo ¡Sí, por cierto! recordándoles inmediatamente al sumo sacerdote y a todos los presentes que aunque en ese momento es prisionero de ellos, el tiempo de su humillación pronto habrá terminado. Por medio de este mismo sufrimiento él, “el Hijo de Dios”, que también es “el Hijo del hombre”, alcanzará la gloria, por eso agrega : “pero os digo, de ahora en adelante veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la Potestad y viniendo en las nubes del cielo.” Que hermoso, que humilde, que grande es nuestro Salvador, que templanza, que sabiduría, todo lo que Isaías 11:1-3 escribió. Gocémonos y démosle gloria  en medio de esta enseñanza! (Dan.7:13-14; Sal.110:1). Con este verso Él está mirando por el sendero de la historia. Ve los milagros del Calvario, la resurrección, la ascensión, la coronación a la diestra del Padre (“la diestra de la Potestad”, es decir, “del Todopoderoso”), Pentecostés, el glorioso regreso en las nubes del cielo, el día del juicio, todo acumulado en una manifestación de su poder y gloria. En el día del juicio final él, Jesús, será el Juez y estos mismos hombres, Caifás y sus asociados, tendrán que responder del delito que ahora están cometiendo. ¡La profecía de Cristo es también una advertencia!. v.65) Con una clara respuesta y acto de hipocresía , el sumo sacerdote reacciona como si estuviera abrumado por el pesar, en vez de saltar de alegría. Usa la palabra “blasfemado” en su sentido más grave: en forma injusta ha reclamado para sí prerrogativas que solo pertenecen a Dios, por hecho que la respuesta de Jesús al representarse a si mismo como el cumplimiento de la profecía de Daniel, eso se consideraba una blasfemia. Ya que Aquel que viniendo en las nubes del cielo iba a recibir autoridad para juzgar a todas las naciones, dominio eterno; tal pretensión ciertamente eso era lo que Jesús estaba haciendo, ¡tal apreciación sólo podía ser hecha por Dios!. Por eso, ¿Jesucristo era verdaderamente divino, “el Hijo de Dios” en el sentido completo de la palabra o era culpable de blasfemia?, la que se castigaba con la muerte (Lev.24:16). Caifás ha elegido la segunda alternativa, como se podía esperar que lo hiciera. Al mismo tiempo apenas puede ocultar completamente su júbilo. A punto de explotar de emoción como el explorador marino que después de muchas semanas cansadoras y desilusionadoras ve tierra, exclama: ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ahora vosotros habéis oído su blasfemia, como si dijera, “Ya lo tenemos, ¿Para qué seguir buscando testigos cuando todos nosotros somos testigos?”. v.66) Dando la posibilidad a los demás de opinar , sólo quiere conformar su estrategia. No cómo en otras veces que les dijo “vosotros nada sabéis” (Jn.11:49). Los demás, contentos de haber hallado al fin una solución a su problema, y quizás ansiosos de disfrutar de unas pocas horas de dulces sueños, pues son casi las tres de la mañana dan prontamente su aprobación. Respondieron: Merece la muerte. El veredicto fue unánime (Mar. 14:64). Suponemos que un miembro estaba ausente (Luc.23:50- 51). Puede que otros también estuvieron ausentes. v.67) Luego se siguen cumpliendo las profecías (Job 30:9-11;Sal.22:6-7;Isa.50:6, 52:14 > Mar.10:34; Luc.18:32; Jn.18:22) y la crueldad comienza a consumarse, después del veredicto, Una crueldad perpetrada por los que habían capturado a Jesús y ahora lo tenían en su poder (Luc.22:63). La policía del templo y los guardas del palacio aún no se habían ido. El rostro que estos subordinados, con la entusiasta complacencia y cooperación de sus superiores completamente egoístas, sádicos y envidiosos, ahora cubrían con sus escupitajos a quien había sonreído a grandes multitudes de personas, a las que enseñó a amar aun a sus enemigos. Aquel que se acercaba a un niño, siempre con una sonrisa ante los publicanos arrepentidos. Podía arder con justa indignación cuando la casa de su Padre era profanada o cuando se violaban los derechos de la viuda y se pasaban por alto las necesidades de ella. Su amor y ternura eran su sello. Era este rostro que estos hombres estaban cubriendo con sus salivazos. Seguramente, a menos que por el milagro de la gracia de Dios ellos pudieran todavía arrepentirse, en el día del cumplimiento final de la profecía de aquel que era ahora un prisionero, dirán a las montañas y a las rocas, “Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero”. Los miserables, porque eso es lo que eran, llegaron aun al punto de golpear a esta víctima (voluntaria) indefensa con sus puños. Ahora y quizás lo más cruel de todo: “Otros le abofeteaban y decían: Profetízanos, Cristo, ¿quién fue el que te golpeó?” Ellos le cubrieron el rostro (Mar.14:65); “vendándole los ojos” (Luc.22:64). Lo abofetearon repetidas veces, y cuando cada uno hacía esto le preguntaban: “Tú eres el Cristo, ¿verdad? Entonces tienes que saber quién soy yo. ¿Quieres decírmelo?” El juego de ellos era una perversa variación del juego infantil. Sin embargo, en todo ello fue él quien triunfó. Estas crueldades y burlas eran para él una firme confirmación de que en verdad era el Mesías, el amado hijo del Padre, en quien se estaban cumpliendo las profecías. Amén!

CONCLUSION

La traición frente a la fidelidad, la mentira frente a la verdad, la soberbia y envidia frente a la humildad, lo humano frente a lo divino, la injusticia frente a la justicia de Dios (Jesús) manifestada, los que nunca cumplieron frente al que lo cumplió todo, esa es la paradoja de este juicio planificado que llevaría al veredicto que nos salvaría. Sólo los que entienden el evangelio pueden glorificar a Dios por Su Hijo amado, que en cada segundo dio pasos seguros a Su Plan redentor perfecto. Gracias Jesús por mostrar su carácter en tan tremenda prueba frente al mundo y el poder apóstata de ese tiempo. Muchos hoy son enjuiciados por la misma causa y encuentran la muerte en naciones implacables. ¿Estamos nosotros preparados para soportar algo así por amor de Su Nombre?

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

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