LA LECCION DE LA HIGUERA

LA LECCION DE LA HIGUERA

Lección: Mateo 24:32-35 Texto: Proverbios 30:5

INTRODUCCION

Hemos estudiado que la higuera es un árbol de ese territorio y de gran importancia, por sus frutos en el año y su tipo de hoja perenne. Recordemos que maldijo a una cuando tenía hambre y no encontró frutos en ella. Jesús pudo haber utilizado cualquier otro árbol para dar referencia o esta lección adicional a las naciones, de su venida y del fin de todo. Veamos ahora como unir los eventos catastróficos anteriores (señales en el cielo) con la caída de las hojas de la higuera.

DESARROLLO

v.32-35) Que maravillosa y perfecta es la Escritura, Amén!. Si leemos Isaías 34:4, claramente vemos la conexión entre la Escuela anterior y esta, donde Jesús toma en cuenta a Israel como un faro seguro para las señales. En el original aparece la palabra “parábola”, pero aquí se usa (la palabra) en un sentido muy general de “comparación instructiva”, quedando muy claro que cuando la rama (de la higuera) se enternece y las hojas brotan eso indica la cercanía del verano. No pueden haber dudas al respecto. Jesús ahora declara que cuando “todo esto” se vea (literalmente “todas estas cosas”), ello está cerca, a las puertas mismas.  

En el verso 33 el “todas estas cosas” debe referirse al cumplimiento de las diversas predicciones hasta donde este cumplimiento pueda ser testificado por los discípulos; nótese: “cuando veáis (vosotros) todo esto”. Fue con referencia a la predicción de Cristo de que no quedaría piedra sobre piedra en el templo que los hombres le habían preguntado: “Dinos, cuándo sucederá esto? ” en el v. 3. Con referencia a la aparición de falsos cristos, guerras y rumores de guerras, hambres y terremotos, etc., acontecimientos que realmente comenzaron a suceder antes y en relación con la caída de Jerusalén, Jesús había dicho: “Pero todas estas cosas son (solamente) el principio de los dolores de parto” (v. 8). Así que es natural que esto significa que cuando los discípulos vean “todo esto”, en el caso de algunos de ellos incluida la predicción acerca de la “abominación desoladora” o “sacrilegio desolador” (v. 15) en cuanto esa predicción fuera cumplida en sus tiempos, entonces hay que considerar que la caída de Jerusalén y su templo está cerca; en realidad, a las puertas mismas.

Con palabras que han dado lugar a mucha controversia, Jesús prosigue en los versos 34, 35. “Os digo solemnemente que esta generación ciertamente no pasará hasta que todo esto suceda. Cielos y tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán”. Acerca de “os digo solemnemente (de cierto os digo)”, es evidente que estas palabras las dice con un marcado énfasis y una solemnidad impresionante. Sin embargo, la pregunta es: ¿Que quiere decir Jesús cuando dice “esta generación” y “todo esto” o “todas estas cosas”?. No comentaremos lo que no es, sino lo que creemos que se está diciendo. Sabemos que el Señor no miente y que está respondiendo a las preguntas de sus discípulos, pero a la vez está dando un mensaje del fin, no debemos confundirnos. Por eso, cuando dice “no pasará esta generación”, no está hablando de toda la humanidad, sino de un grupo específico, una raza, se refiere a los judíos, el pueblo de Israel de ese tiempo, a los vivos y también a los que más tarde  verán la caída de Jerusalén en el 70 d.C. sin dejar de proyectar el futuro de ellos en todo tiempo o edad. [Eso lo podemos respaldar con la Biblia en pasajes dignos de consideración en esta conexión como Due.32:5,20; Sal.12:7; 78:8; etc., donde la Septuaginta usa la misma palabra que aquí se traduce “generación”, pero evidentemente con un sentido que va más allá de un “grupo de contemporáneos”]. Si esto es claro, entonces, aunque los discípulos inmediatos de Cristo no van a “ver” todo esto, estas cosas, el odio de todas las naciones hacia la iglesia y la predicación del evangelio a todas las naciones, etc. corresponden a lo que “sucederá” y puede estar aconteciendo.

Como vimos los discípulos hicieron dos preguntas, la primera acerca de la destrucción de Jerusalén y su templo, y la segunda con respecto a la segunda venida de Cristo. ¿No parecería natural que el v. 33 es parte de la respuesta del Maestro a la primera pregunta y que el v. 34 responde la segunda? Y el verso 35 también se refieren a la consumación de todas las cosas. Finalmente, es incorrecto decir que la idea de que “el pueblo judío no será completamente exterminado sino que todavía estará en la tierra cuando el Señor venga otra vez” es un asunto que podía tomarse por concedido y por lo tanto no era necesaria una declaración solemne. Por el contrario, habría parecido más bien natural que los que, a pesar de todos sus privilegios especiales, rechazaron y crucificaron a su propio Mesías, fueran borrados como una nación. Ciertamente merecía ser mencionado que esto no ocurriría, sino que, por el contrario, este pueblo seguiría existiendo y que en todo tiempo su remanente, así como el de los no judíos (nosotros), sería salvo. Por lo menos Pablo, por dirección divina, era de esa opinión (Rom.11:1, 2, 25, 26); y debido a la maravillosa cadena de acontecimientos que esta manifestación de la misericordia de Dios traería, prorrumpe en una hermosa gloria en este misterio (Rom.11:33-36).

La majestuosa declaración: “Mis palabras jamás pasarán”, merece ser enfatizada, porque el carácter permanente del mensaje de Cristo, en contraste con la naturaleza transitoria aun del “cielo y la tierra” en su condición presente, es el fundamento sobre el cual puede edificar la fe. (Isa.40:8; Col.3:16; 1° Ped. 1:24-25).

CONCLUSION

Estamos frente a la lección práctica que Jesús les da a sus discípulos y hoy a nosotros, con respecto a los acontecimientos que deben ocurrir antes de su retorno, no sólo los eventos naturales visibles, sino en la condición que estará Israel (completo = remanente de Judíos y gentiles en uno) espiritualmente hablando, sabemos que el próximo 2027, como nación cumple 80 años (Salmos 90:10), y que desde el 7 de Octubre de 2023 comenzó un proceso necesario en el mundo, donde Israel y las naciones están afectadas. La apostasía se ve y se siente en todos lados, lo paradójico es que la higuera reverdecerá y brotaran hojas, preparando el camino para la redención final de los suyos. Sus palabras no pasarán y estamos a las puertas, ya que el verano está cerca. Despierta iglesia y no caigamos en el engaño, ya que Jesús nos advirtió en esta parábola. Amén!

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

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