ESTAR SIEMPRE PREPARADOS

ESTAR SIEMPRE PREPARADOS

Lección: Mateo 24:36-44 Texto: Marcos 13:33

INTRODUCCION

Cuando usted sabe que algo va a suceder en su vida, se prepara. La pregunta de los discípulos pudo tener esa necesidad, después de oír que todo sería derribado. Hasta este momento (versos) Jesús ha sido muy claro con respecto a las circunstancias que vendrían, las que se cumplieron para él, sus discípulos, los que estuvieron en el año 70 d.C. y a través de los siglos. De eso no hay duda. El problema lo tenemos nosotros, algunos que nacimos en el Siglo XX y que hemos pasado a este nuevo Siglo. ¿Vendrá pronto el Mesías nuevamente? ¿Será en esta oportunidad, en estos próximos años o aún falta mucho? . Como ya estudiamos, nadie puede engañarnos diciendo una fecha específica. Vemos que dijo el Maestro.

DESARROLLO

v.36-39) v.36) La serie de acontecimientos que precederán a la segunda venida de Cristo ha sido descrita. Sin embargo, no se ha indicado el momento preciso de ese gran acontecimiento. Tampoco podía, porque ese momento es conocido por el Padre solamente, y a él no le ha agradado revelarlo. Los ángeles, aunque están en una relación muy estrecha con Dios (Isa 6:1-3; Mat.18:10) y aunque están estrechamente vinculados con los acontecimientos que tienen que ver con la segunda venida (Mat.13:41; 24:31; Apo.14:19), no conocen ni el día ni la hora. De hecho, ni siquiera el Hijo mismo, considerado en su aspecto humano. El Padre, y solamente él, lo sabe. Esto prueba la vanidad y pecaminosidad de todo intento de parte del hombre por predecir la fecha en que Cristo volverá, sea que la fecha imaginada haya sido 1843, 1844, más precisamente el 22 de octubre de 1844, el otoño de 1914, o cualquiera otra (Como algunos Testigos de Jehová y Adventistas han definido erróneamente). Por eso hay misterios que sólo le pertenecen a Él (Deu.29:29). La curiosidad es maravillosa, en cambio, no hay excusa para la impertinencia, la intromisión y el espionaje de ese día preciso. (* Mar.13:32; Hch.1:7; 1°Tes.5:2; Apo.3:3, 16:15) v.37-39) El carácter repentino mismo de la venida señala la necesidad de cuidarse de no ser sorprendido sin preparación, despreocupado. Durante los días de Noé, es decir, cuando este “predicador de justicia” estaba construyendo el arca (Gén.5:32 al 7:5) y amonestando a la gente, este se negó a recibir de corazón lo que él estaba haciendo y diciendo. No se preocupaban. Seguían viviendo “como siempre”, comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento. Y siempre uno se puede preguntar :  “¿Qué hay de malo en estas actividades, o con “comprar, vender, plantar y edificar”, como en los días de Lot (Luc.17:28-30)?” La respuesta es: “Nada”. En realidad, por medio de esas cosas los hombres pueden glorificar a Dios (1° Cor.10:31). Pero cuando el alma se ve completamente envuelto en ellas, de modo que asuntos como estos llegan a ser un fin en sí mismos, y se descuidan las tareas espirituales, ya no son una bendición, sino que se han convertido en una maldición. Han llegado a ser evidencias de un materialismo, seguridad falsa y con frecuencia de frío egoísmo. [REFLEXION  PRACTICA : Se ha puesto a mirar como la gente recorre y está en el Mall de su ciudad, por multitudes, comprando y vendiendo, como ese fuera el fin o meta de la existencia. (No decimos que es malo, como ya comentamos recién)]. Los hombres del tiempo de Noé no recobraron su cordura o sensatez a tiempo. No comprendieron lo peligroso de su situación hasta que fue demasiado tarde. Repentinamente vino el cataclismo (esta es la palabra usada en el original). Para ellos fue verdaderamente un anegamiento, que es el significado básico de la palabra. El diluvio se los llevó o arrasó a todos. La “venida” del Hijo del hombre, será igualmente repentina y desastrosa para los malvados (v. 27). La naturaleza del castigo que espera a los que no están preparados en aquel día se describe en Mat.25:46.

v.40-44)  Los versos 40 y 41 nos dicen en forma práctica lo siguiente : Una vez llegado el día final se ha perdido para siempre toda oportunidad de ser salvo. La puerta está cerrada. El Señor llega. De dos hombres que hacen la misma clase de trabajo, probablemente trabajando uno al lado del otro en el campo, uno es tomado, ósea es recogido por los ángeles para estar para siempre con el Señor. El otro es dejado, destinado a eterna perdición. Lo mismo ocurre en el caso de dos mujeres que en el mismo momento están moliendo con un molino manual (Exo.11:5), hecho de dos piedras planas, redondas, con un mango cerca del borde de la piedra superior. La lección es la misma: una de las dos es tomada, la otra es dejada. Aquel que toma es el Hijo del hombre mismo a través de sus ángeles.

v.42) Estar (constantemente) alertas o vigilantes, palabra griega de la que se deriva el nombre Gregorio (el vigilante), la cual significa vivir una vida santificada consciente del retorno del Señor Jesús. Se requiere prudencia, previsión espiritual y moral; es necesario estar preparado. La persona vigilante tiene ceñidos los lomos y sus lámparas encendidas (Luc 12:35). Donde la lámpara es esta Palabra, la llama de luz su Ley y el aceite, el deseo de cumplirla. Es en esa condición que se espera la venida del Esposo. Así vendrá “vuestro Señor”, tan glorioso, todopoderoso, vestido con autoridad y majestad, tan condescendiente y tan estrechamente unido con quienes le ha placido llamar “suyos”, y quienes son leales a él (Isa.57:15),  por lo tanto, por los que perseveren siendo vigilantes.v.43 y 44) La comparación de la venida del Señor con la de un ladrón nocturno se encuentran en los versos leídos en el primer párrafo (*). En 1°Tes.5:2-4 se enfatiza que el hallarse desapercibido es inexcusable. 2° Ped.3:10 también nos enseña que la venida es en cumplimiento de una promesa, tendrá resultados catastróficos, y debiera ser un incentivo para la vida santificada. Y los pasajes del libro de Apocalipsis ponen en primer plano el hecho de que para los inconversos la venida repentina es una fuente de terror, pero para quien ha velado es un motivo de gozo. Todos estos pasajes tienen en común la idea del carácter repentino e inesperado de la venida y en consecuencia el peligro de hallarse desapercibido por parte de aquellos para quienes esa parousía tiene significancia. El hecho mismo de que el dueño de la casa no sabe cuándo viene el ladrón, porque si lo supiera, velaría solamente en aquel momento particular, hace que le sea necesario estar vigilante en todo tiempo. Por la misma razón, con miras a la venida del Señor todos debiéramos estar siempre alertas. Puesto que esta venida es definitiva, y no da más lugar a una oportunidad de arrepentimiento, por eso termina esta lección “Así que vosotros también, estad preparados porque a una hora que no (lo) esperáis el Hijo del hombre vendrá”, Amén. Estar “preparados” es sinónimo con estar “alertas” o “vigilantes”, preparados en la mente y el corazón. Aquí también, como en el v. 42, debido al tiempo usado en el original, “Estad preparados en todo tiempo” interpreta el sentido del original.

 CONCLUSION

En vista del desconocimiento del día y la hora de la venida de Cristo, tenemos la necesidad de estar siempre preparados. Esta es la gran enseñanza de hoy para nuestras iglesias, familias y nuestras propias vidas. Aquí Jesús no ha ocultado nada, no habla de alguna separación entre grupos, por eso en las clases anteriores dejamos registrado el comentario, que en esta revelación Dios mismo está dando una secuencia escatológica que deberíamos atender con mucha diligencia, concluyendo que simplemente debemos estar preparados en Él, más cuando estamos viendo que la higuera puede estar floreciendo. Amén!

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

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