PARABOLA DE LOS TALENTOS PARTE A

PARABOLA DE LOS TALENTOS PARTE A

Lección: Mateo 25:14-23 Texto: 1°Corintios 4:1-2

INTRODUCCION

Que bueno es estar estudiando el Capítulo 24 y 25 de Mateo en el contexto que se da, el tiempo que se enseña y con la proyección que tiene hasta nuestros días y en el futuro. El énfasis del Maestro es claro, no ser engañados en ningún tiempo, pese a las señales que aparezcan, debemos estar sirviendo al Señor Jesucristo fielmente independiente de las circunstancias que rodeen al mundo, la iglesia (aunque haya entrado la apostasía en congregaciones y los intereses se desvían de la verdad) , aunque nuestras familias sean nuestros primeros enemigos, y la persecución esté en desarrollo, porque entendimos que son necesarias las tribulaciones para que por medio de ellas, sea cristalizada nuestra fe. Hay que estar preparados y con la ayuda del Espíritu Santo desear, anhelar cumplir la Ley de Dios en todo lo posible. No es sólo gracia (Basada en el sacrificio de la Cruz del Calvario), sino también ley (Juan 15:9-10), frente a su amor perfecto, que Él ya ha derramado sobre nuestras vidas. Ahora veamos que añade Jesús para los suyos en estos tiempos, antes de su retorno. Dividiremos esta parábola en dos partes (Escuelas), para su mejor comprensión y análisis. 1) Cómo un hombre de negocios que estaba por salir lejos distribuyó sus talentos entre sus siervos (v.14-15). 2) El uso diverso que ellos hicieron de los talentos (v.16-18). 3) La rendición de cuentas que ocurrió cuando el “señor” regresó (v.19-27) , primero del 19 al 23y en la otra del 24 en adelante  4) La lección aquí extraída como enseñanza (v.28-30).

DESARROLLO

v.14-15) v.14) En este primer verso, aunque no lo hayamos visto antes, se está hablando del “reino de los cielos” (ídem a la parábola anterior de las diez vírgenes), donde claramente este es un caso de “expresión abreviada” acerca de lo cual habla el prólogo de Juan en sus primeros 18 versos y luego en todo su evangelio (Juan 1:1-18, Juan 3:16), es decir un hombre que yéndose lejos (del cielo a la tierra) llama a sus siervos y les entrega todos sus bienes, que es el EVANGELIO mismo. Proyectando inmediatamente la conclusión que daremos a esta parábola en su resultado final, según cada uno reciba y actúe. Por eso, el principio de la parábola describe a un individuo con propiedades que está por emprender un viaje (Similar a Mat.21:33). Antes de hacerlo confía sus bienes a sus siervos. En esta parábola no es una viña lo que les confía, sino dinero (v.27), específicamente “talentos”. v.15) A uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno según su capacidad; y luego se fue. Básicamente un “talento” es una medida de peso. Así, por ejemplo, Apo.16:21 habla de granizos que pesaban un talento (125 libras romanas de ese tiempo= 41,1 Kilos de hoy) cada uno. Sin embargo, la misma palabra “talento” se usa también para indicar una unidad monetaria. El valor difería de un lugar a otro y de una época a otra, y también dependía del metal que se usaba, fuese cobre, plata u oro. Ya se ha señalado (en Mat.18:24) que un talento ático valía no menos de seis mil denarios. Un trabajador ordinario necesitaría casi veinte años para ganarse uno. (Eso ya lo vimos antes). Por lo tanto, es claro que en esta parábola estamos tratando de un rico hombre de negocios. Naturalmente, no quiere que su dinero esté ocioso durante su ausencia. Debe ser usado de modo que obtenga una ganancia. El dueño de toda esta riqueza no sólo es rico sino también sagaz. Comprende que no todos sus siervos (o “esclavos”) tienen la misma habilidad en los negocios. Así que, calculando la habilidad de cada hombre, deja a un siervo cinco talentos, a otro dos y a otro uno. Luego emprende el viaje.

v.16-18) En cuanto al uso variado que hicieron los tres del capital que se les encomendó, la parábola dice que el hombre que había recibido cinco talentos fue y lo puso a trabajar y ganó otros cinco talentos. Así también el hombre (que tenía) los dos ganó dos más. Impulsado indudablemente por las órdenes que habían recibido de su amo, por la confianza que él había puesto en ellos, y por el conocimiento de que un día tendrían que darle cuentas, el primero y el segundo siervo usaron las sumas que se les confiaron en forma tan efectiva que en cada caso la suma fue duplicada. v.18. Pero el hombre que había recibido uno fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. El tercer siervo no se molestó en cumplir la tarea que se le había asignado. Entonces hizo un hoyo en la tierra y sepultó el talento. No era algo fuera de lo común que los tesoros fueran sepultados en tierra (Lo vimos en Mat.13:44). ¿Qué fue lo que movió a este hombre a que decidiera hacer esto? ¿Fue amor por su amo, para que no viniese un ladrón y robara lo que pertenecía a su amo ausente? ¿Fue timidez, quizás, un sentimiento de inferioridad fortalecido por la consideración de que se le había confiado menos que a los demás? Por los versos. 24 al 27 (más delante) sabemos que no fue esto sino más bien una suspicacia injustificada y la pereza.

v.19-23)  Siempre hay que rendir cuentas. Cuando volvió el amo se llevó a cabo una rendición de cuentas. Esto de arreglar cuentas entre los siervos y sus amos ha sido mencionado en otras parábolas anteriores (Mat. 18:23; 21:34; Luc.19:15). Siempre era el deber de los siervos recordar o tener presente el día del regreso de su amo, cuando se realizaría el ajuste de las cuentas. De esto surgen algunas preguntas : ¿Pensó el siervo negligente que su amo no volvería jamás? ¡Qué acción completamente irresponsable la suya! ¿O diremos “falta de acción”? Bueno, en un sentido ambas cosas. Note usted que el regreso del señor ocurrió “mucho tiempo después”, una expresión que se considerará nuevamente cuando se señale el sentido figurado de la parábola. v.20-23)  El que había recibido los cinco talentos vino y trajo los cinco talentos adicionales, y dijo: Amo, cinco talentos pusiste en mis manos; mira, otros cinco talentos he ganado. Su amo le dijo: Bien hecho, siervo bueno y fiel. Sobre una pequeña suma has sido fiel, sobre mucho te pondré; ven, participa del gozo de tu amo. También vino el (que había recibido) los dos talentos, y dijo: Señor, dos talentos pusiste en mis manos; mira, dos talentos adicionales he ganado. Su amo le dijo: Bien hecho siervo bueno y fiel. Sobre una pequeña suma has sido fiel, sobre mucho te pondré; ven, participa del gozo de tu amo. El primer siervo, al traer su informe entrega a su amo dos bolsas llenas de dinero, cada una con cinco talentos. Aquí la historia se hace muy práctica y real. Así que, nótese el énfasis sobre el número exacto de talentos que se le habían confiado. Las palabras “cinco talentos” se ponen al comienzo mismo de la oración (después del vocativo “amo”). Esto es seguido por el predicado “pusiste en mis manos” (o: “me confiaste”). En la oración siguiente el objeto paralelo, “otros cinco talentos”, nuevamente precede al predicado, que en este caso es “he ganado”. Pero para hacer la historia aun más nítida, entre las dos oraciones aparece la palabra “mira”. Los ojos del hombre brillan. Está rebosante de entusiasmo, completamente emocionado, y, ¡poco falta para que invite a su amo a contar el dinero!. “Bien hecho”, responde el amo. También se puede traducir: “Excelente” o “maravilloso”. Ahora, cuando el señor añade: “Sobre una pequeña suma has sido fiel”, nos preguntamos si quizás no será una enorme minimización. Ciertamente en aquellos días cinco talentos difícilmente se podrían considerar “una pequeña suma”. Para justificar la expresión no es necesario que de inmediato apelemos al sentido figurado. Por el momento podemos hacer justicia a la historia como tal y hallar la solución en el hecho de que el amo estaba diciendo a su siervo que, en comparación con las responsabilidades mucho mayores que se le encomendarían en el futuro, aquella que había llevado sobre sus hombros en forma tan noble era sólo una pequeña suma. El siervo es llamado bueno y fiel. Ante los ojos de su amo este hombre había demostrado ser completamente digno de confianza. En consecuencia, iba a tener parte en la fiesta de su amo.

Da gusto notar que cuando el segundo siervo, con su rostro resplandeciente con un gozo similar, viene, entrega a su amo los dos talentos y luego los otros dos, con el sólo cambio de “dos” en lugar de “cinco” en ambas oraciones, pronuncia las mismas palabras y recibe un elogio igual. ¿No ha duplicado también la suma? ¿No ha añadido 100% a lo que le había sido confiado? Por lo tanto, él también es bueno y fiel, tan excelente como el primer siervo. Lo que importaba era esa integridad moral y lealtad que había mostrado. Así que él también va a tener parte en la felicidad de su amo. Podemos imaginar una fiesta en que los tres, el amo y estos dos siervos buenos y fieles, se dicen entre sí las cosas que han ocurrido, regocijándose por las empresas de negocios que han llevado a cabo en forma tan exitosa, pero especialmente participando cada uno en el gozo del otro.

REFLEXION PRACTICA : Cualquier tarea que se nos entrega por parte de Dios en la Obra de Él, corresponde a una cantidad de talentos que se nos conceden hoy. ¿Estamos siendo buenos y fieles en estos tiempos?. Comentar.

REFERENCIAS : Rom.12:6-8; 1°Cor.3:5; 1°Cor.12:4; Efe.4:11-12; 1°Ped.4:10-11.

CONCLUSION

Si hemos advertido el énfasis que Jesús sigue dando en esta parábola, nuevamente vamos encontrando la rendición de cuentas cuando Él regrese, en su segunda venida, donde cada siervo suyo a los cuales se entregaron las riquezas del evangelio eterno, según sus capacidades, deberá mostrar su bondad (ética y moral de acuerdo a Su Palabra=buen testimonio) y fidelidad (Digno de confianza, que siempre creyó) , como algo que lo llevó a haber cumplido con su producción, teniendo utilidad en la inversión que el mismo Dios entregó en sus manos. “sobre pocas cosas eras fiel”, “sobre muchas a ti constituiré” “entra en el gozo (salvación, deleite, alegría) del Señor de ti”, son los textos originales. Gloria Dios para siempre. Que seamos de los que están en esta primera parte con la ayuda del Señor.

APOYO ESTUDIO: IB MITEI

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