Lección: Mateo 4:1-11 Texto: Hebreos 2:18
INTRODUCCION
Ya se ha reconocido y adorado al Rey desde su nacimiento, se ha bautizado para mostrar su compromiso vicario de llevar las cargas de los pecados de toda la humanidad y cumplir así toda justicia (3:15), comenzado su ministerio perfecto y como gran sumo sacerdote. El Mesías, guiado por el espíritu al desierto tendrá inmediatamente su primera e íntima confrontación con su adversario, como se anunció en Génesis 3:15. Veamos a continuación las palabras del error frente a las palabras de verdad, quien vence y como lo hace.
DESARROLLO
V 1-2 > El ayuno será tema más profundo en otra lección en el sermón del monte,
trazaremos lo importante de estos dos versos enfocados en qué al comenzar su
ministerio, también empieza su sufrimiento, siendo tentado en todo, como dice el
texto central. El mismo espíritu que lo identifica como el Hijo Amado, lo lleva
a tierras altas adyacentes, para apartarse y consagrar su vida en ayuno de 40
días, igual a los días de Moisés y Elías en el Monte Horeb (Exo. 34:2,
28; Deu. 9:9, 18, 1° Rey. 19:8), estando con las fieras (Marcos 1:12-13). Observando tan especial preparación, aparece el
que fue expulsado del cielo, el diablo que se llenó de furor y de
envidia (Apo.12:9-10), dirigido contra Dios y contra su pueblo, especialmente ahora
cuando está por revelarse en Jesucristo para salvación (Juan 1:18). Su
propósito es el mismo de siempre, engañar y seducir a su gran enemigo, el
Mesías, a fin de que, junto con éste, pueda también arruinar su reino, con los
mismos métodos astutos ya conocidos (Efe.6:11). Veremos que como Dios tomó
forma de hombre sin dejar nunca de ser Él mismo (Isa.43:10), en esa condición
tuvo hambre y comenzó a ser tentado, inició la batalla por nosotros.
Hay un misterio aquí, si nos preguntamos 1) ¿Podría entonces Jesús caer
ante la tentación?, la respuesta es NO, por que Él no tenía pecado, no
podía pecar, es Dios perfecto, Santo, Su amor en base a su justicia es lo que
viene a mostrar a la humanidad e impartir el conocimiento verdadero de
Dios. 2) ¿Sino podía pecar, era real
la tentación?, la respuesta es SI, ya que es tentado según su condición
humana teniendo hambre, sed, cansancio, etc. para que comprenda a los que
representaría en la salvación, pero Él sin pecado, no tenía concupiscencia interior
o deseo de hacerlo, como nosotros. Solo
estaba la voz exterior que pretendía hacerlo creer que de algo malo obtendría
lago bueno. Los hombres tenemos una voz interior y exterior que nos hace vulnerables.
Esto es diferente, este es un misterio como otros, por ejemplo no sabemos cómo
se originó el pecado en el corazón sin pecado de Adán, cómo se puede “imputar”
la culpa del pecador al Salvador, cómo se puede transferir la justicia de éste
a sus seguidores, cómo puede nuestro Señor ser omnisciente (con respecto a su
naturaleza divina) y no omnisciente (en su naturaleza humana), etc. Por lo
tanto, no debiera sorprendernos que la tentación de Cristo, sea en el desierto
o más tarde, sobrepase nuestro entendimiento. Dios lo diseñó así tomando
nuestro lugar inmerecidamente. Gracias Señor Jesús!
V 3-4 > PRIMERA TENTACION : “el tentador vino”, exteriormente, en su primer paso, la bajeza consiste especialmente en esto, tentar al hombre a pecar; luego, cuando el tentado sigue su insinuación, el tentador se convierte en acusador. Además, seguirá acusando al caído después que el pecado ha sido ya perdonado. Seguro escuchó la voz en el bautismo, por eso le dijo (quizás burlándose) “si eres el Hijo de Dios”, muestra tu magnificencia “convirtiendo estas piedras en pan”… ¿para qué vas a estar sufriendo tanto?. A diferencia de Jesús, el hombre cae a la oferta externa, porque lo convence, más la voz interior del hombre caído, la concreta.
Interesante es observar que el primer hombre cae en pecado con un fruto (alimento) y ahora fue un malvado intento para que “el segundo Adán” (1° Cor. 15:45) cayera también. ¿No fue una de las razones que el Espíritu tuvo para probar a Jesús que como Representante y Salvador de todo su pueblo debía triunfar por ellos sobre la tentación en vez de sucumbir ante ella como ocurrió con el primer Adán? Además, por parte del tentador, éste era un esfuerzo siniestro, de destruir la confianza del Hijo en la voluntad y el poder del Padre para sustentarlo. Lo que el tentador le estaba pidiendo a Jesús era que desconfiara del Padre, y tomara todos los asuntos en sus propias manos. Es lo mismo que sucede cada vez que nosotros podemos tener una necesidad fisiológica o de cualquier tipo. Hay un contraste entre ambos en cuanto al hábitat y circunstancias. Adán perfecto en un hábitat ideal dotado de todo lo mejor del primer hombre, cae, mostrando lo peor de él. Jesús que recién toma por imputación la condición que no tiene, se bautiza como si fuera pecador, en un hábitat de desierto horrible de la humanidad, muestra lo mejor de él, con su gran respuesta : “Escrito está”, usado en el verso 4, 7 y 10 de este pasaje, ósea, usó la Palabra dicha por Dios. ¿ Y nosotros ? ¿ la usamos para evitar caer ? la verdad que no hacemos caso a ella en ese momento, nos olvidamos o no depositamos confianza en ella, oímos nuestra voz interior y esa la aceptamos. Está dice “no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”, cuando Israel durante 40 años está en desierto, y es alimentado con el maná del cielo. Lea Deu.8:3. Asegurando y confiando que “de la boca de Dios” = poder creativo y sustentador de todo Él dependía. Amén.
V 5-7 > SEGUNDA TENTACION : Usa la fe de Jesús, y lo lleva entonces a otro nivel de confianza mayor, permitido tácticamente por Dios, a la ciudad de Jerusalén (La ciudad del rey David su antepasado, la ciudad de Dios donde estaba el lugar santo y santísimo), al Templo , ósea a lo más sagrado de Él. Algunos indican que el pináculo podría haber sido la cornisa del pórtico real de Herodes, que da hacia el valle del Cedrón, y tiene una altura de unos ciento cincuenta metros, “una altura que provoca vértigos”, como declara Josefo (Antigüedades, XV. 412). Al sudeste del atrio del templo, quizás en el lugar mismo, o cerca, en que según la tradición fue arrojado Santiago, el hermano del Señor, más tarde. Le dice que “se arroje”, porque si acabas de declarar confianza en el Dios del templo y de su ciudad, nada malo te pasará, porque está escrito: “El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti”. No solamente detendrán tu caída. No, harán más, tiernamente te tomarán en sus manos, para que, usando sandalias, no te hieras al golpear el pie contra algunas de esas agudas piedras que abundan en el fondo de ese abismo. El diablo usa la misma palabra de Dios, en el principio y hoy a los más altos niveles de temeridad, diciendo que Dios condonará el acto, llevándonos a lo sagrado que conocemos para hacer algo de lo cual supuestamente la misma palabra nos salvará. Lea Salmos 91:11-12. Aquí la astucia del enemigo oculta lo que más bien Dios condena y castiga la temeridad, el jugarse con la providencia, el arrojarse impetuosamente al peligro en forma injustificada.
Jesús responde
nuevamente “está escrito” usando Deu.6:16, que
refleja la situación de los israelitas que se describe en Exo.17:1–7, cómo, en
un lugar llamado Masa y Meriba, probaron a Jehová y se rebelaron contra Moisés
por falta de agua. Acusaron a Moisés de haberlos sacado cruelmente de Egipto, a
ellos, sus hijos, su ganado, llevándolos al desierto para destruirlos. Estaban
casi a punto de apedrearlo y, en vez de “dar a conocer todas sus necesidades y
deseos delante del trono del Padre” a la manera de un hijo, insolente y
provocativamente desafiaron a Dios diciendo: “¿Está Jehová entre nosotros?”
Jesús sabe que una mala conducta similar de su parte equivaldría a una grave
transgresión, esto es, al exponerse innecesariamente a un peligro para ver cuál
sería la reacción del Padre, si estaría con él o no. Lo mismo pasa hoy en día,
pero los hombres tientan a Dios en cosas espirituales que los hacen transgredir
y pecan, en esa confianza hay un peligro mortal que termina con hombres
destruidos, en el suelo.
V 8-11 > TERCERA TENTACION Y TRIUNFO: Con las mismas palabras y premisas, si no pudo con las dos tentaciones anteriores, ahora lo lleva a lo más grande y atractivo en lo material que pueda existir, a mostrarle los reinos del mundo y la gloria de ellos. Desde la cumbre de un monte muy alto (sea en visión o no, no hay diferencia, pero fue algo real) el diablo ofrece esta riqueza a Cristo. (Vea estos tres pasajes relacionados : 2° Cro. 9:9–28; Ecl. 2:1–11 y Apo. 18:12, 13). Todo por el precio de una genuflexión, si Jesús sólo se postrara en tierra y adorara a Satanás, podría tenerlo todo, podría ser posesión suya y estar bajo su autoridad (Luc. 4:6). ¿Es realmente el diablo el poseedor de todas estas cosas? y ¿si realmente estaba en control de todas ellas, al punto de poderlas ofrecer a quienquiera que él quisiera?. Con frecuencia estas preguntas se contestan en forma afirmativa, con apoyo de Efe. 2:2, donde se llama a Satanás “el príncipe de la potestad del aire”; Efe. 6:12, que habla de “huestes espirituales de maldad en los aires”; 1° Jn. 5:19, que afirma que “el mundo entero está bajo el maligno”; donde el gran adversario se presenta como el propietario legal y gobernador de todo, no discutiendo Jesús la pretensión de Satanás (verso 10), eso no implica que lo sea. Más bien es su forma de engañar, simplemente ejerciendo una influencia muy poderosa para mal en la vida de personas y espíritus malvados que le reconocen como su amo. Tales referencias no demuestran que el diablo es el poseedor y gobernador de las naciones, con el derecho y poder de disponer de ellas como quiere, de tal modo que Cristo mismo, por lo menos en la presente dispensación, tendría que conformarse con una posición inferior a Satanás. La verdad es lo contrario, como lo demuestran abundantemente muchos pasajes de la Escritura, incluso en verso 11, ya que se tiene que retirar, donde su jactancia de Satanás, es demasiado absurda como para que mereciera una respuesta. Pero si se exige una respuesta de algún tipo, que sea Juan 8:44. Amén.
La expresión “Vete, Satanás”,
un mandamiento que fue obedecido, no solamente muestra la repugnancia de parte
de Cristo a la proposición del diablo, sino también la supremacía de Cristo
sobre él. La respuesta es un reflejo de Due. 6:3. También revela un agudo
contraste entre Cristo, que siempre está haciendo lo que su Padre quiere que
haga (Jn. 5:30; 6:38), y Satanás, cuyo propósito es exactamente lo contrario y
que corresponde verdaderamente al sentido del nombre con que Jesús se dirige a
él, adversario.
Ante el
mandato de Cristo, Satanás se aleja completamente derrotado, como se declara en
el v. 11. Entonces el diablo lo dejó. Por el momento se abstuvo de
intentar otros ataques, esperando otra oportunidad más adelante (Luc. 4:13).
Fue vencido con la espada del Espíritu que es la Palabra (Efe.6:17). Nadie que
esté consagrándose verdaderamente y conozca la Escritura, caerá en las ofertas
tentadoras de Satanás, más bien lo resistirá y este huirá de vosotros. Amén!
CONCLUSION
El Rey
tenía que librar su primera batalla y vencer, el sumo sacerdote debía usar la
Escritura para ello. Tenga la seguridad que Jesús, como representante de su
pueblo, ha rendido la obediencia que Adán, como representante de la humanidad,
dejó de rendir. Ahora Él puede ayudarnos en nuestras tentaciones (Heb.
4:14–16). Aprendamos que al no prestar oídos al diablo, Jesús recibe las mismas
bendiciones que Satanás le ofreció, pero en forma mucho más gloriosa, y con el
favor del Padre sobre él, recibe la fortaleza para resistir físicamente, el
ministerio de los ángeles, que le servían, y la autoridad sobre los reinos del
mundo, no solamente este, sino del venidero. Amén.
Referencias
para leer : Rom.8:14; 2°Ped.2:20.
APOYO ESTUDIO: IB MITEI.